El nuevo presidente

Por: Redacción 09/10/2017

Pareciera dibujar una tercera guerra mundial, incluso, en términos nucleares. Japón, que fuera víctima de este genocidio, se presta en el actual gobierno con tal amenaza. Algo similar ocurre en nuestro continente con Venezuela y Cuba. La retórica belicista también alcanza el Oriente Medio, Irán y Siria. Puede haber algo más similar al escenario previo a la Segunda Guerra Mundial. ¿Dónde están los gobernantes y estadistas para enfrentar esta realidad? ¿Qué pueden hacer los pueblos sin dirigentes recurrentes ante esta realidad?

Como se inició la Segunda Guerra Mundial nada más parecido, la historia es bien conocida y no muy lejana.

La intromisión imperialista no puede ser más evidente. Ni siquiera en la tribuna internacional de Naciones Unidas se escucha la clara oposición, salvo excepciones.

Nos queda el Congreso norteamericano. ¿Qué podemos esperar?

Todavía en esta vigilia nos quedan tres años, ¿cuántos hechos similares o peores pueden ocurrir?

Quedaremos a merced de una sola voluntad.

¿Para qué sirvió la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial si en estos momentos la amenaza puede ser un holocausto sin dimensiones? La coexistencia pacífica no existe. ¿Acaso la pluralidad de los regímenes sociales tienen que desaparecer?

¿Alguna vez la historia ha dado marcha atrás?

La paz es el respeto al derecho ajeno, sentenció don Benito Juárez, lo que al parecer pasó al olvido, especialmente para Latinoamérica, donde algunos jefes de Estado se prestan a justificar tales agresiones.

Me pregunto ¿para qué sirven los numerosos convenios firmados en incontables instancias y épocas en torno a la paz?

Siria ha sufrido una constate invasión mercenaria, apoyada por Estados Unidos, lo que ha significado la destrucción del país y un genocidio atroz contra la población civil, incluyendo niños. ¿Cómo calificar estos hechos, que no pueden ser ignorados?

¿Cuántos países de Oriente Medio han sido invadidos de la misma manera con el disfraz de Otan?

La tercera guerra mundial ya está en marcha con otras características que sirven de base o preámbulo al conflicto universal, solo que el agente principal cambió de nombre o lugar, con poder muchísimo mayor y distinta investidura.

La paz no deja de ser una quimera, continúa el ciclo guerrerista.

Arquitecto y escritor

Edición Impresa

Lunes 13 de julio de 2026