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El otoño de la Casa Saudí


En los últimos 111 años, gracias a las telecomunicaciones y la dinámica aspiración de toda juventud, ser autoritario ya no es tan fácil como lo fue para los imperios tales como el británico, francés o belga antes y durante el Siglo XIX. El telégrafo y el periodismo investigativo, por ejemplo, pusieron el jaque las aspiraciones tardías y coloniales de los EE.UU. sobre las Filipinas, Cuba y Panamá a principios del siguiente siglo.

La TV por cable y la proliferación del fax contribuyeron en la caída del bloque Soviético y también la de las autocracias en Nicaragua, Chile y Panamá a finales de la década de los 80.

Ahora vemos como la juventud vía su gran dominio de la cibernética y una mayor proliferación de TV por satélite y cable han llevado a su ocaso, en variadas tonalidades, a tiranías y/o teocracias en varios países como Túnez, Egipto, Libia, Bahréin, y Arabia Saudita.

La Casa Saudí ha regido desde 1740 y actualmente reposa sobre 25% del petróleo mundial, ha vivido por años con su doble discurso dizque pro Occidente mientras que contribuye faraónicamente al terrorismo (léase Al-Queda) e insiste extirpar al estado democrático de Israel del mapa por completo. Aunado a esto, utiliza la Ley Sharia a su antojo para reprimir descontento entre sus conciudadanos mientras que dentro de ese clan predomina la corrupción y una doble vida tras bastidores plagada de vicios. Afortunadamente para esa familia (y el resto del mundo) han puesto sus barbas en remojo debido a la dinámica revolucionaria en la región y recientemente han irrigado a la población con $37 billones de dólares en mejoras sociales y se han comprometido a dramáticas reformas e incluir democráticamente en el panorama político a ciudadanos fuera de la realeza.

Si no sos de piedra entonces ves con buenos ojos aquel siroco con visos democráticos que está actualmente ventilando por varias dunas del Medio Oriente con un efecto dominó que eventualmente los sacará de su asfixiante cosmos feudal.

No es la primera vez que las agendas de la CIA, MI-6 y el Kremlin son sorprendidas por fuerzas exógenas a sus respectivos nortes (la caída del Muro en 1989 fue la primera) sin ellos haber movido un dedo y habiendo ya derrochado billones metiéndose reciprocándose inútiles zancadillas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Irán, Iraq, Afganistán, Libia, Omán, Túnez, Yemen, Jordania, Bahréin y Arabia Saudita aprenderán que implementar la democracia en nuestras mutuas latitudes nunca será parecida a la del Primer Mundo.