El pacto ético
La clase política ha caído en un círculo vicioso que ha mermado su credibilidad ante los ciudadanos.
Muchos panameños que están facultados para ejercer su derecho al voto en el 2014, están confundidos y realmente no saben si apoyarán a algunos de los candidatos que hoy se venden como la solución a los problemas.
Entre campañas negativas y discursos vacíos, muchos políticos con aspiraciones presidenciales intentan convencer al electorado que tienen la fórmula para resolver todo.
En los barrios populares, en los que abundan los problemas sociales, es normal ver a estos personajes políticos buscando votos. Con un descaro impresionante llegan en sus lujosas camionetas y caminan las veredas como grandes celebridades.
Algunas personas prefieren cerrar sus puertas para que no lleguen a prometer cosas que nunca cumplirán. Son estrategias tan básicas y predecibles que deben llamar a la reflexión a los panameños.
Es importante ser más críticos de la clase política y poner sobre la mesa la realidad de cada una de estas personas.
Incluso es indispensable tener presente que muchos políticos opositores hablan de temas polémicos o conflictivos porque necesitan protagonismo. Están obligados a venderse ante los electores como la mejor opción.
La Iglesia católica ha llamado a los partidos políticos a firmar un pacto ético de no agresión, que estabilice el convulsionado ambiente que han generado esos mismos grupos.
Si los panameños de verdad evalúan con rigor a las personas que buscan un puesto de elección en el Gobierno, entonces existen probabilidades de escoger a los mejores. Es una decisión clave.
