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El país del no para todo


Británico Quesada (britanico.quesada@epasa.com) / PANAMA AMERICA

En el círculo que nos rodea no existe un ambiente positivo para nada y la palabra no es escuchada, leída en todo momento.

Desde las nuevas infracciones de tránsito, el sistema de transporte, la construcción de obras, la Ley Zanahoria y la transformación de la educación... La lista es larga y la mayoría de los miembros de la “sociedad civil” y los grupos políticos rechazan cualquier innovación.

Si construyen un acuario en determinado lugar, brincan los ecologistas; si cortan un árbol, también protestan.

Lo peor es que solo saben decir que no y cero aporte desarrollo nacional que tanto se necesita para andar.

Panamá tiene el mayor crecimiento económico en América Latina, pero estamos empeñados en golpear eso.

Quizás sea la idiosincrasia del panameño porque somos el único país en el mundo en el que grupos internos intentan boicotear el desarrollo al cual nos encaminamos.

Hablan de crisis económica y las informaciones que demuestran lo contrario sobran.

Dicen que la democracia está afectada y no veo a nadie preso, exiliado por sus ideas políticas o por ser contrario al gobierno.

Y como una historia sin precedentes, los que más propician esta idea a nivel local e internacional son los mismos grupos que hicieron fraude electoral en 1984 y 1989.

La época de las elecciones todavía no llega, lo primero que se debe pensar es en producir y llevar a Panamá a un país de primer mundo, no lo contrario.

Hay que cambiar ese discurso agresivo, de ataque, de confrontación, y sustituirlo por uno de unión.

Todos los grupos tendrán su oportunidad de gobernar en el futuro, pero no dividan el país en millones de pedazos de rompecabezas.

La prioridad es Panamá, ante todo interés, porque una vez el daño esté hecho será imposible retornar hacia atrás.