El país exige una amplia consulta
Causa alivio el anuncio que hizo ayer el presidente de la República, Ricardo Martinelli, de que las reformas a la Constitución Política de la República serán “ampliamente” consultadas y que en esta ocasión, el Gobierno no actuará de la misma manera inconsulta como lo hizo con las leyes 30 y 8, que provocaron innecesarios enfrentamientos entre panameños.
La Constitución es la norma fundamental de toda Nación soberana, que rige la convivencia entre los habitantes, establece límites, deberes y derechos y fija las relaciones entre los órganos del Estado.
Es decir, la Carta Magna es la base misma del Estado panameño. Entonces, la revisión integral que anuncia el Gobierno no puede darse de otra manera que no sea a través de la más amplia de las consultas públicas, sin excluir a nadie.
El Gobierno también promete que estas modificaciones no se harán “de la noche a la mañana”. Sería inaceptable que así fuera. Los panameños no merecemos que nuestras autoridades nos embarquen en una carrera para aprobar reformas que en este momento particular solo promueven grupos políticos interesados.
Panamá ha dado ejemplos de grandeza, desprendimiento y madurez en temas de transcendental importancia para el país. La reforma a la Constitución es uno de ellos. A ningún político le debe pasar siquiera por la cabeza la idea de sacar ventaja de esta reforma o tratar de imponer nada.
