default

El país necesita un cambio de rumbo

Por: Redacción 13/10/2016

Muchas son las situaciones por la que pasa nuestra sociedad y la verdad da lastima como quienes nos gobiernan, tratan de tomar decisiones basadas en planes impuestos desde afuera, sin medir las realidades de todas las regiones del país de forma seria y sistemática. Hay quienes pretenden menospreciar el trabajo de recolección de información estadística, cuando las mismas no sustentan pretensiones y propuestas que a todas luces son traídas de los cabellos, sin ningún sustento real y concreto. Hay que estar en constante estudio de la realidad social, económica y política del país, si en verdad queremos hacer propuestas de solución a los diversos problemas de la nación a la que pertenecemos. En este sentido, en un artículo anterior traje al análisis el concepto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) utilizó dentro de un informe orgánico. Ese concepto es el de “determinantes sociales de la salud”. Esto significa las “CIRCUNSTANCIAS en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, incluido el sistema de salud. Esas circunstancias son el resultado de la distribución del dinero, el poder y los recursos a nivel mundial, nacional y local, que depende a su vez de las políticas adoptadas”. (Informe 2008) Las circunstancias son las condiciones sociales de un país, lo que incluye el tema de la distribución de las riquezas; el uso de los recursos del Estado, propio del ejercicio del Poder político; entre otros asuntos más. Veamos algunos elementos de nuestra realidad social.

Uno de los primeros análisis que siempre debemos hacer, muy relacionado al medio de vida del ser humano, es el tema empleo. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC) Panamá tiene en el 2016 un 66% de población económicamente activa, de la cual el 6.3% corresponde a población desocupada, comprendiendo los 41,955 desempleados abiertos y los 16,737 desempleados ocultos. Entendamos desempleos abiertos por los compuestos por personas de 15 años y más que, en el periodo de referencia, se presentan sin empleo o buscando trabajo. Y en cuanto el desempleo oculto se relaciona a las personas de 15 años y más que están sin empleo y que no buscaron trabajo, debido a que tenían un trabajo esporádico u ocasional, o están a la espera respuestas por una gestión en una empresa o negocio propio, de un empleador o de otras gestiones efectuadas para conseguir empleo, esperan cosecha o temporada de trabajo, piensan que no le darán trabajo o se cansó de buscar, o simplemente no creen poder encontrar.

Bueno, todas las personas en estas características representan el 6.3%, tal como lo manifesté ya. Pero hay otra clasificación que la verdad me causa espanto y ante la cual me detengo para hacer un análisis especial; se trata de la clasificación de empleos informales, que corresponde al grupo poblacional donde están incluidos todos los trabajadores que no tributan sobre la renta y que no tienen acceso a la seguridad social, como las siguientes: Empleados de empresa privada sin contrato de trabajo; trabajadores por cuenta propia; patronos, cuyas empresas cuenten con menos de cinco empleados; personas que prestan servicio doméstico; y trabajadores familiares. De acuerdo al INEC, este sector de la población escenifica el 39,1% de la población ocupada no agrícola en el 2014. De este total el 53,5% son trabajadores por cuenta propia (siendo el mayor porcentaje); empleados de la empresa privada 30,9%; empleados de servicios domésticos 10,4%; trabajadores familiares 2,9%; empleados de ONG 1,1%; patronos o dueños 1.0%; y empleados de cooperativas 0,1%. Estos porcentajes nos hacen entender la grave situación por la que pasamos como población, el desempleo tiene una especial cifra, pero los empleos informales se ubican en una amplia parte de la población; lo que sugiere que muchos, en búsqueda de recibir algo de la distribución de las riquezas del país, optan por empleos informales, en vista de la baja oferta de empleos formales e incluso por la ausencia de calificación adecuada en la mano de obra para ciertas tareas. Incluso podríamos decir que los empleos informales son producto de la iniciativa privada, respondiendo al deseo de una persona por superarse y buscar su propio sustento, sin la ayuda estatal. Por lo que nos preguntamos sobre las obras del Estado Nacional para capacitar a su población, definitivamente tenemos un problema que requiere solución. Más de la mitad de la población económicamente activa son trabajadores por su propia cuenta, que explotan o han explotado su propia empresa económica o negocio privado, o ejercen por cuenta propia una profesión u oficio y no tiene ningún empleado remunerado a su cargo. Esto puede ser traducido en la falta de política de Estado para la generación de empleos, capacitación de la mano de obra, el emprendimiento, baja inversión nacional y extranjera que beneficie a los grandes sectores de la población y por lo tanto bajos índices de ingresos a las arcas comunes de la nación panameña.

Ante el escenario ya explicado, me pregunto ¿Cuánto podremos contener esto?. Necesitamos que el Estado planifique en pro de las grandes mayorías y ponga a andar algún plan de capacitación y generación de empleos, emprendimiento, cooperativismo que active la economía nacional. Queda manifiesto por los hechos, que el costo de la vida va en aumento, los índices de precios al consumidor que mide el INEC han variado de 100,0 en el 2013, 102,6 en el 2014 y 103,7 hasta agosto del 2016, para una variación de 3,7 en tan solo 30 meses. Esto sumado a un poder adquisitivo de 1.00 balboa en el 2013 y 0.97 centavos de balboas en el 2016. El costo de la vida aumenta, mientras que los ingresos disminuyen. Estas cifras son verdaderamente significativas para una población donde los empleos informales van en crecimiento y por lo tanto el poder adquisitivo es fluctuante y en negativo. Si aumenta la pobreza, se frena el acceso a la información y formación adecuada; adicional que el Estado, parece ignorar, que la gran mayoría de la población requiere de mayores inversiones en capacitación, educación, salud, trabajo, a fin de colocar a los más desfavorecidos en igual condición de posibilidades que el resto. Me parecen indicadores socio-económicos muy delicados y determinantes de situaciones nacionales de mucha envergadura. El gobierno nacional debe hacer una lectura especial y tomar acciones concretas urgentes, porque lo que viene para nuestro país no es tan alentador si seguimos así.

Con los más de 4 millones de dólares en inversión extranjera que hubo en el 2015, los ingresos del Canal de Panamá que superaron los 2,600 millones de dólares, parece que no debemos estar en condiciones difíciles o adversas. Pero lo cierto es que falta voluntad política para la toma de decisiones acertadas y aunque podemos estar mejor, no se ve la luz en medio del túnel. Mientras se gastan los fondos públicos, dinero de todos los panameños, en viajes y giras (necesarias o no, la verdad no se), la situación que atravesamos necesita de acciones concretas y valientes, con el objetivo de solventar los fenómenos contrarios presentes y futuros.

Veamos como anda la educación en nuestros país; siendo esto una tarea importante del Estado hacia sus asociados, pero que no se mira con la correcta atención. Revisando las estadísticas de reprobados en la República de Panamá, nos encontramos que más del 29% de los estudiantes de primer grado fracasaron, siendo este periodo la base para el porvenir de nuestros chicos, me pregunto ¿Qué podemos esperar del futuro de estos estudiantes si el inicio es así?. Para acabar de entender el cuadro, por encima del 52% de los chicos en edad de 12 a 17 años de edad no estuvieron en el sistema educativo regular, al igual que el 39% de los niños de 5 a 11 años de edad. Como podemos pensar en un futuro mejor si en el tema educativo contrasta 3 escuelas por cada 9 cantinas en este país y el gobierno nacional no pone medidas serias para invertir en el conocimiento, las ciencias, formación e información que permitan que nuestros niños y jóvenes sean emprendedores y exitosos. Estas son causas de violencia y delincuencia juvenil, ya que aquella parte de la población que no se educa es más propensa a ser captadas por bandas criminales que les brinda otro tipo de formación, por supuesto delictiva y de conflicto con la ley. Todo parece indicar que hay un plan para mantener en el subdesarrollo mental a la sociedad. ¿Será que algunos se benefician con esto y pueden lucrar con la ignorancia de un pueblo?. Pues, de allí nuestra tarea coma padres y ciudadanos de este país, en cuanto a generar de alguna manera cambios en las políticas públicas, con una visión distinta a la que hoy impera.

Creo que por esto y mucho más, la OMS habla de los condicionamientos sociales de la salud. Es que hay muchas cosas en salud pública que no pueden ser atendidas, sin mirar con detenimiento el entorno de la sociedad, y aquí en Panamá hay todavía mucho que atender. Por ejemplo, no creo que sea causal que en los sectores o provincias donde los embarazos en menores de edad se dan con mayor regularidad, sea precisamente donde más venta de licor hay, y donde los empleos informales superan los 50%, 70% y hasta 80%, en el caso de las comarcas, Darién y Bocas del Toro. Con todo esto, podemos tener una idea de como se enferma una sociedad y cuales son los valores impartidos, que se llega a niveles de descomposición social. La solución, no es solo hacer leyes que al final quedan como marco de acción para intereses particulares, o llevar paliativos que hagan ver que estamos haciendo algo, no eso no. Lo que tenemos que hacer es cambiar el rumbo por donde vamos, la tarea es urgente y tenemos que generar propuestas coherentes con nuestra propia realidad.

Investigador Social, Teólogo y Presidente de la Fundación Padres por la Educación

 

Edición Impresa

Miércoles 22 de julio de 2026