El pan de cada día
Mientras el país se debate entre los asuntos políticos partidistas, los precios de los alimentos siguen su escalada sin control.
El año podría cerrar con el precio de la Canasta Básica más alta de los últimos años y los productores agropecuarios lo reconocen.
Es una mezcla de factores que inciden en los precios y en la que es muy poco lo que pueden hacer los consumidores, más que privarse de algunos insumos de primera necesidad.
La Canasta Básica de Alimento roza peligrosamente los 300 dólares y si consideramos que la mayor parte de la población todavía devenga un salario mínimo (entre 400 y 450 dólares) podemos determinar que existe un gran problema.
Aunque se han aprobado la reducción de aranceles de varios productos de alta demanda, entre ellos lácteos, granos y aceites, todavía se registra un incremento importante en sus precios.
El Ministerio de Comercio e Industrias, junto con otras entidades como el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia, debería conformar con urgencia una comisión especial.
Además de revisar los aranceles, es importante identificar dónde se está distorsionando la cadena de comercialización y qué alternativas se pueden poner en práctica.
Los productores locales siguen recibiendo bajos precios por sus cosechas, por lo que muchos han dejado sus actividades. Los consumidores siguen asumiendo los altos costos de operación de los comercializadores y la dependencia de las importaciones crece cada día.
Panamá no puede descuidar su producción local, por lo que debe existir un equilibrio en el mercado donde se ofrezcan mejores precios.
