El Panamá histórico (1826, 1956 y 2015)
El Gobierno Nacional se propone este año, como ocurrió en 1826 (El Congreso de Panamá); en 1956 (Primera Reunión de los Jefes de Estado Americanos); y en 2015 (VII Cumbre de las Américas). Se pudiera decir con certeza, que estos acontecimientos estuvieron y están inspirados en celebrar una de las obras políticas cumbres del Libertador Simón Bolívar.
En 1956, la determinación del Consejo de la Organización de los Estados Americanos, acordada por aclamación el 2 de mayo de ese mismo año, de conmemorar en nuestra capital, mediante una sesión solemne el centésimotrigésimo aniversario del Congreso de Panamá de 1826; pero una idea de alta inspiración fue el punto de partida de otro acontecimiento aún más trascendente: la Reunión de los Jefes de Estado Americanos en Panamá, por acertada iniciativa del excelentísimo señor presidente de la República, Don Ricardo M. Arias Espinosa, asistido por el canciller don Alberto Boyd.
Con motivo de la celebración de ese importante evento continental en esta capital, en julio de 1956, cuyas repercusiones no pudieron tal vez, de inmediato, ser medidas en todo su valor, alcance y dimensión, el doctor Guillermo Sevilla Sacasa, embajador de Nicaragua en Washington y representante ante el Consejo de la OEA, dijo en la sesión conmemorativa: “Conmemorar la instauración del Congreso Bolivariano; rendirle homenaje a Simón Bolívar, Libertador y Mártir, Genio de la Raza y Ciudadano del Mundo; consignar nuestro reconocimiento a los distinguidos hombres públicos que se interesaron en afianzar las libertades conquistadas por las antiguas colonias españolas; hacer público elogio de los congresistas de 1826, que estructuraron el trascendental Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, suscrito en aquella magna Asamblea; exaltar las virtudes de los connotados varones que le dieron aliento y vida al Panamericanismo; y ofrecerle nuestra admiración a la hermana Patria que tiene el privilegio histórico de haber sido sede del Congreso Anfictiónico, Patria de esclarecidas repúblicas que han sabido mantener una constante lealtad a los ideales de solidaridad y amistad americanos y han dado elocuentes evidencias de su espíritu democrático, es un deber americano”.
LA COOPERACIÓN INTERAMERICANA SE HA EXTENDIDO EN MUCHOS CAMPOS, INCLUYENDO EL JURÍDICO, EL CULTURAL, EL POLÍTICO Y EL DE LA DEFENSA...
“Colón le dio a España un continente nuevo. Bolívar se lo arrebató a España para darle al universo un mundo libre. La libertad, la independencia y la unión de los pueblos de este mundo encontraron magnífica expresión en el Congreso de Panamá”.
¡Cuán acertado y convincente fue el citado embajador nicaragüense! Porque si bien es cierto que el Congreso de Panamá de 1826 no satisfizo las esperanzas de su gran protagonista, como han señalado después algunos historiadores, nadie discute que aquel Congreso es la piedra angular de la estructura de la Organización de los Estados Americanos (OEA), y hasta de la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La Organización de los Estados Americanos (OEA), que hoy representa la estructura de nuestro sistema regional, es una demostración inequívoca de que los propósitos de acercamiento y de estrecha cooperación que animaban a los Gobiernos que suscribieron, en respuesta a la iniciativa de Bolívar, el Pacto de Unión, Liga y Confederación Perpetua de 1826, no han sido olvidados en el curso de los tiempos.
La cooperación interamericana se ha extendido en muchos campos, incluyendo el jurídico, el cultural, el político y el de la defensa colectiva. Y aunque todavía falta mucho camino por recorrer, hay que reconocer que se han suscrito pactos que consagran la solución pacífica de las controversias.
Panamá hoy, bajo la administración del presidente Juan Carlos Varela y su cancillería, adelanta los preparativos para la celebración, en nuestra capital, de la VII Cumbre de las Américas, durante los días 10 y 11 de abril próximos.
Se espera la asistencia de todos los mandatarios americanos, incluso Barak Obama, de los Estados Unidos de América, y Raúl Castro de Cuba.
Por todos estos favorables antecedentes históricos, abrigamos la fe y la esperanza en que el actual gobierno panameño quede a la altura de las circunstancias en esta próxima cita eminentemente bolivariana.