El Papa en España
Querido Director,
Hace justo una semana despedimos en Barcelona al Papa Benedicto XVI. Fue una visita de 36 horas, eminentemente pastoral y con dos actos centrales como fueron, peregrinar al Apóstol Santiago en Compostela y consagrar como Basílica la inacabada Sagrada Familia de Barcelona del genial Gaudí. En su viaje a Inglaterra hubo una cierta contestación ciudadana y aquí en España toda la izquierda radical y parte de la Caviar, auguraron un rotundo fracaso ya que parafraseando al nefasto Manuel Azaña, Presidente que fue de la II República, “España ha dejado de ser católica”.
Los casi 7 años del gobierno Zapatero, se han caracterizado, además de por la ruina económica, por legislar y aprobar leyes que son un ataque sistemático contra la familia y el matrimonio. Aún así Zapatero se olvidó de que el Papa es Jefe de Estado y se inventó un viaje a Afganistán para visitar a nuestras tropas después de 5 años de ausencia. Le acompañó la nueva Ministra de Asuntos Exteriores, por lo que el Cardenal Bertone se quedó sin homólogo. Estas clamorosas y maleducadas ausencias, fueron compensadas por una impecable actuación de la Familia Real, que acompañaron al Papa en todo momento y le rodearon de cariño y afecto, incluso la Reina Sofía comulgó en público. Es posible que en su encuentro privado con el Papa, D. Juan Carlos le haya explicado que por imperativo constitucional, está obligado a firmar todas las leyes por injustas o aberrantes que sean, si están votadas y aprobadas en el Parlamento.
El Gobierno Autónomo de Cataluña exigió al Vaticano que los discursos del Pontífice, los actos litúrgicos e incluso las entrevistas oficiales se celebrasen en catalán. El protocolo vaticano despachó esa petición haciendo que el Papa saludase brevemente en catalán y en todo el resto de discursos y actos se utilizase el español, latín y gregoriano. Algún día, Director, y con su permiso, le hablaré largo de hasta dónde ha llegado la pobreza histórica, académica, cultural e intelectual de los actuales nacionalistas catalanes que incluso, a cambio de prestar su apoyo parlamentario al PSOE han conseguido que decenas de miles de documentos del Archivo Histórico de Salamanca hayan sido trasladados a Barcelona, donde ya no se sabe del uso que de ellos se hace y que con su desaparición, se podría reescribir la Historia.
El éxito popular fue grande sin estridencias y toda la visita estuvo rodeada de esa sencillez y a la vez aire de organización que desprende el propio Papa, que anunció una nueva visita a España en el mes de agosto con motivo de la celebración del Día Mundial de la Juventud. Será en Madrid y entonces sí podremos ver a dos o tres millones de personas cantando alegremente y sintiéndose orgullosos de la religión que profesan. No me cabe duda de que Panamá enviará una espléndida representación de esa juventud que callada y sin provocar ningún tipo de altercado, atesora todavía alguno de los grandes valores.
Hace unos meses, cuando le conté la auténtica situación económica de España, parecía un poco exagerada y pesimista. Desgraciadamente me he quedado corto y ya en la capital comunitaria, Bruselas, se habla con total naturalidad de que el Reino de España no podrá pagar su deuda externa más allá del mes de mayo del próximo año. Unos lo llaman bancarrota, otros suspensión de pagos, e incluso algún Premio Nobel de Economía cree ver las condiciones necesarias para que se produzca un “corralito” a la argentina. Las empresas españolas, asustadas, casi sin crédito bancario y con unos presupuestos del Estado no inversores, han decidido salir rápidamente al exterior y de eso Panamá ya sabe bastante. Me dicen que ustedes crecerán al 7% anual durante el próximo quinquenio y eso es una gran noticia para propios y extraños.
Atentamente,
