El papa habló
Al concluir la gira del papa a Brasil, la comunidad internacional analiza los discursos y declaraciones de Francisco en busca de algo novedoso en la posición de la Iglesia católica sobre temas controversiales. En líneas generales, el papa, de nacionalidad argentina, dio algunos pasos adelante en una postura eclesiástica tradicionalmente conservadora.
Como es conocido, la Iglesia rechaza los matrimonios entre homosexuales o lesbianas. Sin embargo, insinuó un matiz conceptual de tolerancia al expresar que si alguien es gay y tiene buena voluntad, ¿quién soy para criticarlo? Al parecer la respuesta del pontífice se dio en el contexto de sacerdotes homosexuales. El tiempo dirá si hay un cambio institucional de la iglesia opuesta doctrinariamente a unión matrimonial que no sea entre hombre y mujer. Representará una tarea meticulosa para teólogos y creyentes revisar las palabras de los discursos pronunciados ante centenares de miles de los fieles, particularmente jóvenes, que afluyeron desde diversos rincones del mundo para conocerlo y escucharlo.
Francisco recurrió a metáforas audaces para referirse a la revolución de la fe cristiana. Calificó la revolución católica como copernicana, al poner a Dios como el centro del sistema solar, no obstante que la iglesia medieval condenó a los astrónomos que ponían al sol y no a la tierra, como sostuvo la autoridad eclesiástica. Instó, por otro lado, a los jóvenes a que desprecien el materialismo de la riqueza como meta de su vida y que la vida en Cristo, el espiritualismo, constituya su objetivo.
Les dijo también a los jóvenes que lleven el evangelio “para arrancar el mal y la violencia, demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio y construir un mundo nuevo”. Exhortó a los prelados brasileños que entren a las favelas para que rescaten a las personas extraviadas que reparan la pobreza con ganancias de delincuencia y tráfico de drogas. Fue un mensaje en general dirigido a la clerecía para que no espere que los pobres los busquen, sino, por el contrario, vayan a su encuentro para evangelizarlos y desoigan a quienes deforman la Palabra bíblica con intenciones inconspícuas.
“Evangelizar significa testimoniar, personalizar el amor de Dios, significa superar nuestros egoísmos, significa servir, inclinándonos para lavar los pies de nuestros hermanos, tal como hizo Jesús”, expresó. Añadió que los obispos tienen que ser pastores cercanos a la gente, sencillos y austeros. “Hombres que no tengan psicología de príncipes, que no sean ambiciosos”.
Puede decirse que Francisco tuvo mensajes para los representantes de los diversos estamentos de la sociedad civil y también mensajes internos para reformar y sanear los estamentos pontificios en diversos niveles. Reclamó honestidad a los políticos, pidió nivelar la condición de las mujeres al mismo nivel de los varones, aunque el orden católico veda a las mujeres el acceso a las más altas posiciones jerárquicas.
No se puede dudar que esta primera salida del papa ha dejado una impresión favorable por varias razones entre todos los que tuvieron la oportunidad de viajar a Brasil y los que siguieron las alternativas de la gira del primer pontífice nacido en un país latinoamericano.