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El papel de cada persona

Por: Redacción 24/04/2015

Presidente de la Soka Gakkai Internacional

El esfuerzo de cada individuo es fundamental, y de hecho es mucho más fácil hablar de la protección medioambiental que ponerla en práctica. A veces hay obstáculos, y a veces practicándola podemos incluso poner en peligro la vida.

No sé si habrás oído hablar de la bióloga marina americana Rachel Carson. Escribió un libro innovador llamado Primavera silenciosa, publicado en 1962 donde abordaba el problema de la contaminación.

UN DICHO KENIATA AFIRMA QUE DEBEMOS TRATAR BIEN A LA TIERRA; NO ES UN REGALO DE NUESTROS PADRES, SINO UN PRÉSTAMO DE NUESTROS HIJOS.

En aquel momento se utilizaban potentes insecticidas, como el DDT; en todo Estados Unidos. Al principio, parecían eficaces, pero poco a poco la gente empezó a enfermarse y a demostrar síntomas de envenenamiento por los productos químicos.

Algunos insectos, peces y aves beneficiosas estaban desapareciendo del panorama. Si no hay pájaros que canten, escribió Carson, nos espera una primavera silenciosa.

Su libro anunciaba estos hechos al público e instaba a que se prohibiesen los pesticidas peligrosos. Cuando apareció su libro, fue atacada fuertemente. Fue atacada por grandes empresas que amasaban enormes fortunas fabricando los pesticidas, y por los funcionarios y políticos que estaban por encima de esas empresas, porque lo que decía era cierto. Estos ataques se producen siempre cuando alguien dice una verdad que no agrada. Debemos aprender a detectar las farsas de quienes están en el poder.

Todos los que estaban relacionados con la industria de los pesticidas, incluso las revistas de agricultura, emprendieron una campaña para desacreditarla. Hubo quien escribió: “Su libro es más venenoso que los pesticidas que condena”. Las organizaciones estatales de investigación se unieron a la campaña: organizaciones de investigación que, valga decirlo, recibían grandes cantidades de financiación de las empresas químicas.

Fue una gran campaña para acallar la primavera silenciosa. Hasta la Asociación Médica Americana afirmó que los efectos de los pesticidas no suponían ninguna amenaza para los seres humanos si se utilizaban siguiendo las instrucciones de los fabricantes.

Pero Rachel Carson no se dio por vencida. Y fue aún más lejos, declarando que los pesticidas eran solo una parte de la historia de los venenos que amenazaban al mundo. Al final, consiguió el apoyo de la gente, y la preocupación por el medioambiente empezó a extenderse por Estados Unidos y por todo el mundo. La antorcha de la fe siguió ardiendo después de su muerte en 1964 y ha crecido de un modo increíble hasta transformar la conciencia pública.

Carson dejó estas palabras en The Sense of Wonder (El sentido de lo maravilloso) para la generación joven: “Quienes insisten, como científicos o profanos, en las bellezas y los misterios de la tierra nunca están solos ni cansados de la vida”. Un dicho keniata afirma que debemos tratar bien a la Tierra; no es un regalo de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos. Pero los adultos de nuestros días les están dejando una herencia lúgubre a los jóvenes de hoy y a los hijos que tengan. Con su filosofía de que ganar dinero es el objetivo más importante, están vendiendo todo vuestro legado: la salud, la cultura, el medioambiente, e incluso la vida que ha protegido y alimentado la naturaleza durante tantos millones de años.

Es tu legado, así que debes actuar. Los que no han olvidado la belleza y maravilla de la Tierra deben hacerse oír. Tu lucha por proteger el siglo XXI, tu siglo, el siglo de la vida, ha empezado ya.

Un eslogan popular dice: “Sé amable con nuestro planeta”, pero en realidad es el planeta el que ha sido amable con nosotros. Detrás de cada uno de nosotros no solo hay cuatro mil millones de años de amabilidad de la Tierra, sino la misericordia de todo el universo desde siempre.

Por lo tanto, es importante que no denigremos ni menospreciemos nuestras vidas. La vida es el más preciado de todos los tesoros. Todos ustedes han recibido este valiosísimo regalo y son todos insustituibles. Los que nos dan la vida: el universo, la tierra y las madres, quieren a sus hijos. Lo más esencial para el siglo XXI es que difundamos en la sociedad esa consideración absoluta y fundamental, esa profunda compasión por la vida.

Si lo hacemos, desaparecerá la guerra y la violación a los derechos humanos, así como la destrucción del medioambiente.

 

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Viernes 31 de julio de 2026

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