El Partido Popular
Creado como una opción para la clase política entre los liberales, la izquierda y los arnulfistas, pero ahora son todo lo contrario. Su efervescencia fue en 1989, cuando obtuvieron 27 escaños legislativos y más de 200 representantes de corregimiento.
Y como los tiempos cambian, tuvo una caída de impacto total y perdieron 26 sillas legislativas en las elecciones de 1994. Nunca se recuperaron y cambiaron su esquema total para convertirse en “prepagos” de la supervivencia política, aunque con ello tuvieran que venderle su alma a su enemigo eterno: el PRD.
Sus prácticas demagógicas y la poca eficacia con que administraron las entidades a su cargo en el gobierno de Guillermo Endara, hasta que los expulsó en 1991, contribuyeron a su naufragio político.
Hablan mucho, sin embargo, hacen poco, no practican la democracia interna como el caso de Gloria Moreno de López, separada en 1994 de la primera vicepresidencia del antiguo Partido Demócrata Cristiano (PDC) por oponerse a la alianza con el PRD.
Su actual líder, Milton Henríquez, aparece en los medios al igual que un artista o cantante; no obstante, durante la administración anterior, no abrió la boca en cinco años. ¿Le habrán dado jugosos contratos gubernamentales sus amigos del PRD? ¿Por eso será mala educación hablar con la boca llena?
Ojalá algún periodista le pregunte si Martin Torrijos le dio contratos y eso lo neutralizó.
Un partido sin líder fuerte, con poca democracia interna y rémora de los grandes colectivos ha sobrevivido solo por figuras en dos circuitos electorales que le han dado el casi último respiro a la vida.
Ese colectivo político tiene poco futuro electoral, no ofrece opciones, carece de programas gubernamentales; sin embargo, tiene algunas figuras a las que Judas se les quedaría corto cuando se hace necesario pactar para sobrevivir en el 2014.
