El paternalismo es negativo
Desde los tiempos de la dictadura militar se instituyó el paternalismo porque antes no existía y las personas se manejaban como mejor podían.
Hoy se tiene la idea que el gobierno debe hacerles todo y darles todo, de lo que están equivocados, primero porque el gobierno no es para solucionar problemas privados de la gente y segundo porque los fondos del gobierno no alcanzan para asistir a todos los necesitados.
Si mi casa se inunda, yo debo ver cómo lo soluciono sin pedir al gobierno que venga a sacarme el agua y comprarme nuevos los muebles que me dañó la inundación. Hoy hay que proporcionarles hasta colchones, pero son personas que tienen plasma en sus casas, quiere decir que tienen entrada suficiente para ayudarse.
Hemos creado una generación de dependientes, de vagos que son incapaces de solucionar ninguna situación que se les presente. Hace unos días vi en la televisión un patio, creo que en El Chorrillo, inundado por aguas negras y lama y decían que el IDAAN no había ido ni a verlo. Está bien que esa institución debe solucionar por qué se desbordan esas aguas; pero los residentes han sido incapaces de hacer grupos para limpiar el patio; ¿también tiene que hacerlo el gobierno?
Cuándo vamos a comprender que ya pasó el gobierno militar y estamos en democracia, que debemos engrandecer con nuestro trabajo, nuestras responsabilidades y el deseo de ver crecer el país para llegar a ser de primer mundo, pero no por el dinero que tengamos sino por la gente de Panamá que trabaja para hacer mejor el país, para crecer en educación, en salud, sobre todo en responsabilidad de ser buenos panameños.
Entonces, tengamos mentalidad de pueblo en democracia con lo malo y lo bueno que tiene ese sistema de gobierno, pero haciendo bien nuestras labores, que seamos amables con las personas, que tengamos una sonrisa a flor de labio para quien nos habla; que olvidemos la amargura de un pasado reciente, aunque sí nos agrade lo negativo que nos dejaron. Cambiemos radicalmente y seamos emprendedores, trabajadores, autosuficientes para llevar al país por un rumbo de primera.
Los niños deben aprender lo que hicimos los de antes; los adolescentes y jóvenes deben cuidar sus pertenencias, aunque sean públicas para que las encuentren bien los que vienen y no destruyan lo ya hecho por solo llevar la contraria. Eso indica trastornos emocionales que, tal vez les venga desde sus hogares, pero que debemos estar conscientes de su existencia para mejorarlos y hacerlos buenos ciudadanos.
No importa a qué clase social pertenezcan: tanto los ricos como los pobres o de clase media debemos mejorarnos para bien de todos.
Comencemos pronto y seremos mejores.