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El perfil formativo de los guardaparques en Panamá


Yolanda J. de Medina (opinion@epasa.com) / Trabajadora social y funcionaria de la Dirección de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de la Anam

Las áreas protegidas en la República de Panamá, en cualquiera de sus variantes, son zonas que además de su belleza panorámica, tienen el objetivo de brindar al público un conocimiento sobre las características de los recursos naturales, ya sea árboles, animales, aguas y suelos, y la conformación y papel de su territorio en la protección del ambiente.

Esa importante tarea de transmisión de la información suele dedicarse a los guardaparques y guardabosques, que son las personas en quienes recae la delicada responsabilidad de proteger y conservar este patrimonio de la naturaleza y que la sociedad ha heredado. Son ellos, además, los que en ocasiones arriesgan sus vidas para salvaguardar estos importantes recursos a ellos encomendados.

Las áreas protegidas están conformadas en Panamá en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap), que consta de 105 unidades de distintos tipos. De acuerdo a informes de la Dirección de Áreas Protegidas y Vida Silvestre (DAPVS) de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), ellas representan el 34 por ciento del territorio nacional, y 43 tienen personal asignado.

El 48.3% de estas zonas integradas al Sinap mantiene presencia institucional o personal asignado y el 51.7% no cuenta con esta condición. Según el Manual de Clase Ocupacional de la Anam, las responsabilidades de este personal involucran una diversidad de actividades y labores diarias en el área protegida y con actores claves.

Se destacan así hacer cumplir las normas, reglamentaciones y disposiciones que regulen las actividades de las áreas protegidas.

Además, establecer mecanismos para la vigilancia y control; por último, atender, informar y orientar a visitantes, personal de la institución y público en general que visitan el área protegida. Un diagnóstico realizado en el año 2010 por funcionarios de la DAPVS en lo concerniente a las edades de los guardaparques identifica que más del 50 por ciento de ellos son adultos mayores; es decir, tienen más de cincuenta años, población que progresivamente entrará pronto en periodo de jubilación.

Además, aproximadamente la mitad de estos servidores públicos tienen 5 años o menos de experiencia laboral y en la actualidad no existe un curso de inducción que les involucre en el contexto de las tareas que deben atender. Adicionalmente, se presenta un creciente número de iniciativas de conservación de recursos naturales, tanto públicas como privadas, que van a demandar un número de personal capacitado.

La educación es uno de los componentes que estimula la capacidad analítica y crítica de un pueblo, en consecuencia, la adquisición de esta produce conciencia sobre las necesidades requeridas y nos aproxima a los cambios esenciales necesarios para el buen desarrollo estructural, que proyecta así a las motivaciones sobre la importancia de un proceso ininterrumpido de formación.

Los cambios constantes en el contexto y proceso del manejo de las áreas protegidas llevan a considerar la necesidad del diseño y ejecución de un sistema de capacitación y adiestramiento para los guardaparques y guardabosques.

En este contexto, actividades de instrucción, en especial el diplomado para estos profesionales, puede, desde una perspectiva holística e interdisciplinaria, orientar en la generación de una formación del manejo de los nuevos instrumentos técnico-metodológicos operativos para proteger, educar, mantener y atender las áreas protegidas.

Esta formación tendrá una repercusión en el desempeño cotidiano de los guardaparques y mejorará la calidad del servicio que se brinda a la población dentro de cada entorno comunitario de las áreas protegidas. Se busca con estas actividades fortalecer y capacitar la gestión ambiental de estas zonas, de importancia a escala nacional.

A través de la capacitación se aumentará la eficacia y eficiencia de estos colaboradores institucionales y habrá un mejor desempeño y clima organizacional. También tendrá un impacto positivo en la imagen de la institución y sus relaciones con otros funcionarios, un incremento de la calidad de los cambios y en la innovación y esas áreas constituirán no un reducto apartado, sino un gran escenario para vincularlo al desarrollo nacional.

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Viernes 14 de agosto de 2026