El placer de la lectura
Recuerdo hoy las palabras de mi profesor universitario, el doctor Secundino Torres Gudiño, que permanentemente señalaba en las aulas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá (UP) que los panameños sufrimos “lectofobia”, en otras palabras que no nos gusta leer; con lo cual nos mandaba a todos sus estudiantes un mensaje de que la lectura era indispensable para adquirir los conocimientos necesarios para lograr ser un ser integral a fin de poder alcanzar un nivel intelectual que nos permitiera alcanzar muchas metas y objetivos en la vida.
Recordamos en nuestros años que cursábamos los estudios secundarios las palabras de nuestro profesor Carlos Hawkins, quien nos señalaba igualmente lo importante de la lectura, puesto que un hombre educado debiera siempre estar informado de los acontecimientos mundiales que se generaban todos los días, inclusive cuando estábamos durmiendo, para lo cual mencionaba la importancia de leer los diarios de circulación cotidiana a nivel nacional.
Hemos escuchado anécdotas de los hombres cultos que se caracterizaban por leer varios libros al día, como el doctor Harry Castro. La referida práctica de la lectura propicia la expresión de que para ser un hombre culto es indispensable dedicarse a la lectura. Esta es una verdad insoslayable.
Hoy tenemos que imitar la conducta que -a nivel nacional- se ha caracterizado por el placer de la lectura, los cuales se han destacado tanto en el ámbito privado como en el público a nivel nacional.
Ojalá que tuviéramos más jóvenes panameños a quienes podamos inculcar como conducta habitual el desarrollo del hábito de la lectura, lo que propiciaría que sus conocimientos adquiridos hagan un mejor Panamá para todos.
Por ello, finalmente podemos afirmar -sin temor a equivocarnos- que no existe a nivel mundial ningún hombre culto o educado que no se haya dedicado toda su vida a la lectura. Amanecerá y veremos.