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El Plan Estratégico de Gobierno: contexto externo, fuerza de trabajo y privatización

Por: Redacción 11/02/2015

La lectura de los tres primeros capítulos del Plan Estratégico de Gobierno 2015 – 2019 resulta sorprendente en varios aspectos. Entre estos destacan sus carencias en términos del análisis del contexto externo, la visión que el mismo tiene en términos de la fuerza de trabajo, su tendencia hacia la privatización.

Para una economía que, como la panameña, muestra un nivel de apertura tal que su comercio exterior representa un monto equivalente al 166% de su producto interno bruto, cuya brecha negativa en la cuenta corriente de la balanza de pagos supera el 10% de dicho agregado, en la que además circula libremente el dólar norteamericano, resulta lógico que la construcción de su política económica esté acompañada por un amplio y profundo examen del contexto global en el que esta se desarrolla. Este análisis, desgraciadamente, no aparece con claridad en el nuevo Plan Estratégico.

Pese a que en la introducción del documento se reconoce la existencia de un “contexto global que presenta indicadores expresivos de cambios en las dinámicas socio – económicas y ambientales dominantes…”, lo cierto es que el Capítulo 2, donde se desarrollan los “referentes externos correspondientes a la participación de Panamá en el contexto mundial”, solo se muestra una especie de composición escolar en torno a los diversos organismos y acuerdos internacionales con los que se relaciona nuestro país. Más allá de esto, en el Capítulo 3, destinado a estudiar el contexto, dinámicas, desafíos y oportunidades que enfrentamos en nuestro desarrollo, la discusión en torno a las tendencias internacionales abarca escasamente media página, destacándose apenas la creciente importancia de la cuenca del Pacífico frente a la del Atlántico. Problemas tan importantes como lo son el hecho de que Estados Unidos sigue exhibiendo una recuperación relativamente lenta, el estancamiento y la deflación europea, la reciente debilidad de los países emergentes, que también afecta a países miembros del grupo de los BRICS, son todos dejados fuera del análisis. Se trata de fenómenos que deberían investigarse con sumo cuidado, habida cuenta de su importancia para sectores tan básicos de nuestra economía como los son el Canal de Panamá y la Zona Libre de Colón.

El Programa Estratégico se desenvuelve, entonces, en un idílico y dulce mundo en el que las crisis y las contradicciones no existen. Solo queda incólume la fe ciega en el aperturismo neoliberal a ultranza.

El enfoque del Plan Estratégico, tal como era de esperarse, también expresa un intento de seguir presionando negativamente sobre los derechos laborales. Es así que cuando se aborda el llamado problema de la competitividad se concluye y destaca, siguiendo la visión de algunos organismos internacionales de clara orientación neoliberal, que existe un pilar en el que el país muestra una ‘muy mala nota’: eficiencia del mercado laboral. Es claro, teniendo esto en cuenta, que el gobierno actual se va a orientar hacia la mayor flexibilización y desregulación del mercado laboral. Esto se hace sin destacar en ningún lugar del análisis que el funcionamiento del mercado laboral ha venido perjudicando seriamente a los trabajadores asalariados, de manera que la participación de sus remuneraciones en el PIB se redujo de 37.8% en el 2000 a 30.3% en el 2012.

Por lo que respecta a la inversión que deben concretarse en el periodo 2015-2019, el Plan Estratégico apunta hacia un intenso proceso de acumulación por desposesión, en el cual el Estado nuevamente se convierte en la palanca central de los beneficios privados. En este caso se propone “el impulso de una Ley de Asociación – Público Privada”, la que llevaría hasta entregarle “la gestión de servicios a la iniciativa privada”. La reciente conversión del Metro en empresa por acciones, así como las acciones previstas sobre el Idaan parecen ser las primeras medidas en la dirección privatizadora. Estas, teniendo en cuenta el mecanismo propuesto, podrían alcanzar hasta los servicios vinculados con el transporte internacional (la concesión del nuevo puerto de la ACP), la educación y la salud, incluyendo las prestaciones de la CSS.

En definitiva, pese al falso ropaje social con que pretende cubrirse el Programa Estratégico del actual gobierno, el mismo no solo repite el enfoque y los vicios del programa previo, sino que los profundiza. Esto significa que no solo la manera en que fue concebido, sino que su propio contenido muestra su naturaleza antinacional y contraria a los verdaderos intereses de nuestra nación. Resulta importante seguir denunciando este hecho. También lo es ir generando, en consenso con los sectores afectados por esta política, un proyecto nacional alternativo, que deberá expresarse en una constituyente originaria destinada a la refundación nacional.

 

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Miércoles 5 de agosto de 2026