El poder de influir en la mente
¿Se ha puesto a pensar la forma tan imaginativa como se ha manejado la enfermedad, recuperación, posterior decaída, fortaleza, traslado y recuperación del presidente de Venezuela Hugo Chávez? Si le preguntara ¿en qué parte del mundo está Chávez en este momento?, me atrevo a asegurar que la mayoría respondería Venezuela. Lo más curioso es que no hemos visto imagen alguna que pruebe su traslado a esta tierra. Sin embargo, casi todos podríamos estar convencidos de que está recluido en el bunker del hospital Militar Carlos Arvelo, en Caracas.
Bastan solo las palabras del vicepresidente venezolano Nicolás Maduro para creerlo. Unas fotos con sus dos hijas que muchos aseguran son falsas, en las que se aprecia a un Chávez hinchado, sin tubos o cánulas.
La colectividad mental fue capaz de trasladar la ubicación física de Chávez a Venezuela a pesar de que su traslado fue sorpresivo, de madrugada, y un twitter de la cuenta oficial, mensaje que cualquiera pudo haber escrito.
Se trata del poder de la información sobre la mente colectiva. Algo similar a lo que los mercadólogos denominan “neuromarketing”; el poder de influir en la mente del consumidor a través de la tecnología para medir la actividad cerebral y utilizar esa información para desarrollar productos y comunicaciones. En el caso que nos ocupa, podríamos asemejarlo a un proceso de manipulación del comportamiento humano para favorecer un determinado escenario político o ideológico.
En este caso con la población venezolana y del mundo a través de información que brinda el ala oficial sobre la salud de Chávez, batalla contra el cáncer, ánimo, traslado, o insuficiencia pulmonar. Todo ello es capaz de ocurrir en la imaginación del espectador solo porque lo pronuncia una persona, o se escribe en twitter. Ni siquiera su gran amigo Evo pudo verlo a través de un cristal, pero la mente colectiva puede estar convencida de que Chávez esta recuperándose en el hospital militar, que salió de Cuba, y que está en Venezuela, a pesar de que no se haya conocido su informe médico.
Lo que podemos decir a ciencia cierta es que la condición del presidente venezolano es grave, de lo contrario ya lo hubieran presentado ante las cámaras. Pero lo que parece predominar, y por ende influye en el pensamiento colectivo, es la esperanza en que el comandante se recupere, razón por la que se acepta el mensaje sin cuestionamientos de las grandes masas. Me hago una pregunta hipotética, ¿qué tal si Chávez está en coma o muerto?