El poder de la comunicación
Desde tiempos inmemoriables el hombre ha utilizado diversas formas de comunicación o de cómo hacer llegar sus pensamientos e intensiones a sus congéneres en especial.
Desde formas tenues, suaves y cargadas de buenos sentimientos, hasta formas impregnadas de violencia y de lenguajes lacerantes e hirientes entendiendo que el fin es lastimar o erradicar al ser humano.
Con el correr de los tiempos ante la evasión de cuadros de violencia o de resultados aterradores, se ha utilizado el lenguaje de la negociación en la comunicación.
El mensaje debe ser siempre diáfano y verdadero con el propósito de que a la hora de dar respuestas sean claras e inmediatas. Los intereses siempre han estado tras bastidores cuando se pretende llegar a un fin determinado.
Es a través de una buena comunicación y la negociación en que los intereses de los grupos en conflicto se colocan sobre la balanza y es allí donde ganamos o cedemos para que todos ganen.
El autor David Ernesto Santos Gómez dice que “la delgada línea de una comunicación disfrazada en los intereses del poder está tan presente en la cotidianidad con un delicado cuidado que logra mimetizarse y pasar desapercibida”, y continua el autor diciendo que “con la construcción casi formal del nombramiento de lo físico, y más difícil aún, de los sentimientos, el hombre comenzó a pensar de lo provechoso del uso de la palabra para sus intereses, para lograr objetivos que sin necesidad de la fuerza bruta iba consiguiendo incluso con el beneplácito de sus perjudicados”. Interesante el planteamiento de Santos Gómez, estrategia que muchos gobernantes olvidan y que caen en situaciones de fuerza con resultados muy lamentables. El Poder de la Comunicación es tal que nos puede llevar a lograr nuestros objetivos e inclusive más allá de lo pensado o planeado.
Un buen gobernante siembra para el futuro a través de sus acciones que se traducen en aceptación o bienestar para su pueblo. Esta situación llevada por acumulación puede garantizar la aprobación y permanencia del mismo.
Las intensiones de los gobernantes se traducen en Políticas y que deben buscar el bienestar del pueblo a través de una efectiva comunicación que conjugue intereses y el bien de los asociados.
Esta relación puede ser cambiada cuando se utiliza el poder de la comunicación en función o servicio de algunos pocos que son los que mayormente se benefician. La intensión debe ser prístina y llevada a efecto con políticas que satisfagan los intereses de las mayorías bajo un esquema de comunicación clara y puntual.
*Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá.
