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El poder de las primarias


En los cafetines el tema de las primarias provoca airadas discusiones. Algunos veteranos políticos, de esos que han recorrido varias elecciones populares, son recelosos.

Las primarias son democráticas y permiten que las bases de los partidos políticos seleccionen a sus mejores candidatos para las elecciones generales.

Los problemas surgen cuando la luchas internas llevan a los aspirantes a buscar los votos a sangre y fuego.

Esa batalla por ganar seguidores desgasta a los candidatos. Sufre desde su imagen hasta  su reputación ante la opinión pública.

Entre más grande el colectivo político más intensa serán las primarias porque más personas tendrán aspiraciones para una sola candidatura.

En las últimas elecciones primarias del Partido Revolucionario Democrático (PRD)  demostraron que son un arma de doble filo. Los aspirantes presidenciales se dijeron de todo, incluso en varias ocasiones la iglesia y organizaciones cívicas pidieron que bajar el tono de sus discursos.

 Al final resultó electa Balbina Herrera y perdió aparatosamente frente al actual presidente Ricardo Martinelli. Los analistas del PRD aceptaron que sus candidaturas llegaron mermadas a las elecciones.

Aunque el 2014 todavía está lejos ya han salido por lo menos 12 perredistas interesados en ser presidentes de la República y candidatos del partido opositor.

Desde hace unos días algunos líderes del PRD  hablan de la necesidad de reducir la cantidad de aspirantes y que realmente queden en la carrera los que marcan en las encuestas.

El proceso de primarias garantiza que las bases de los partidos políticos sean los que tengan la última palabra. En la medida que la cultura política madure también mejorarán los mensajes que llegan al electorado.

Evidentemente esta clase de elecciones internas pueden potenciar a las figuras políticos o condenarlas a la derrota.