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El PRD después de la derrota

Por: Redacción 06/05/2014

Pienso que todos los ciudadanos de este pequeño gran país recordamos cuando en sus inicios el Partido Revolucionario Democrático (PRD) heredó de la doctrina torrijista esa pasión, esa defensa de los ideales de su líder y fundador Omar Torrijos Herrera. Todo Panamá se sentía identificada con ese proyecto que le devolvía la identidad al pueblo, producto de esas grandes obras y de importantes proyectos que le daban esperanza al selecto grupo minoritario que vieron en Torrijos la oportunidad de abandonar la pobreza y obtener una oportunidad de ver mejores días.

En el año de 1981, en un trágico accidente, murió el general de divisiones Omar Efraín Torrijos Herrera, ideólogo del PRD. Después de su muerte sus idearios se han ido desvirtuando luego de haber alcanzado el solio presidencial en dos ocasiones, 1994–1999. Posteriormente, volvieron a ocupar la Presidencia de la República del 2004–2009, pero en la segunda oportunidad la ocupó un hijo de Torrijos, quien creó una gran expectativa, no solo entre sus copartidarios, sino en todo el pueblo panameño que creyó que hijo de tigre nace pintado; pero se equivocaron de hijo porque en ese no estaba la herencia política del viejo, fue todo lo contrario, los propios miembros del colectivo político expresaron su gran decepción, pues no llenó la expectativa del pueblo panameño.

LA DERROTA ENSEÑA QUE TENEMOS QUE BUSCAR NUESTROS MEJORES CUADROS, SIN IMPORTAR SI SON RICOS O POBRES. CREO QUE DENTRO DEL PARTIDO HAY SUFICIENTE DIGNIDAD PARA LLEGARLE AL PUEBLO CON EL LIDERAZGO AUTÓCTONO, CAPAZ DE MOSTRAR SU MEJOR ROSTRO, EL ROSTRO QUE IDENTIFICA AL TORRIJISMO CON EL PUEBLO.

En las pasadas elecciones presentaron como candidata a la ingeniera Balbina Herrera Araúz, quien mostraba una extraordinaria hoja de servicio político, pero había intereses egoístas y mezquinos de la propia cúpula de su partido, que en su momento no supieron detener la desfachatez y rebeldía del excandidato Juan Carlos Navarro, quien en su momento no aceptaba su derrota y despotricó proferir insultos en contra de la candidata de su propio partido, sin importarle las consecuencias y el gran daño que en ese momento le hacía a la imagen del partido.

NOS HACE REFLEXIONAR, NOS OBLIGA A PENSAR EN QUÉ HEMOS DEJADO DE HACER, QUE DEBEMOS UNIFICAR CRITERIOS, IMPLEMENTAR EL VERDADERO PROYECTO DE OMAR, QUE HA SIDO EL ÚNICO MODELO QUE VERDADERAMENTE SE HA IDENTIFICADO CON LOS SECTORES POPULARES...

Se realizaron las elecciones, todo Panamá es consciente de la aparatosa derrota que sufrieron, situación que profundizó la división a lo interno del colectivo que fundó Omar. Se desató una ola de insultos, confrontaciones, diatribas que van mermando la confianza del electorado. El resultado de esta condición es que cada día están más lejos del modelo y método de conducción torrijista, lo que pone en duda que estos dirigentes estén dispuestos a poner en práctica la doctrina torrijista.

Alguien una vez dijo que el torrijismo se quedó en el Cerro Marta. Al inicio me rehusaba a creer en la veracidad de ese pensamiento, pero el tiempo le ha dado la razón al pensador cuando vemos que al calor de la campaña política, en la desesperación del candidato del PRD, firma un acuerdo con los detractores y enemigos históricos del torrijismo, lo que aprueba la teoría de que estos dirigentes solo están velando por sus propios intereses, que en su mente está solamente el alcanzar el poder al precio que sea, sin importarle qué se pierde en el camino.

Quiero considerar que el actual secretario general del partido usará como argumento para justificar esta traición a los idearios de Torrijos que si el propio hijo del General, Martín Torrijos, en su momento pudo hacer alianza con los verdugos de su padre, ‘por qué yo no puedo hacerlo con los miembros de la Cruzada Civilista’.

Situaciones como estas son las que han promovido la debacle dentro del glorioso Partido Revolucionario Democrático. Pienso que la derrota enseña a que tenemos que buscar nuestros mejores cuadros sin importar si son ricos o pobres. Creo que dentro del partido hay suficiente dignidad para llegarle al pueblo con el liderazgo autóctono, capaz de mostrar su mejor rostro, el rostro que identifica al torrijismo con el pueblo.

Esta derrota es buena, pues nos hace reflexionar, nos obliga a pensar en qué hemos dejado de hacer, que debemos unificar criterios, implementar el verdadero proyecto de Omar, que ha sido el único modelo que verdaderamente se ha identificado con los sectores populares en este país. Por consiguiente, tenemos que unirnos y reflotar el modelo torrijista.

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Viernes 7 de agosto de 2026