El primer triunfo indigenista
Uno de los países latinoamericanos donde predomina la población indígena ha elegido por tercera vez al presidente de su origen étnico, jamás previsto desde la destrucción de las civilizaciones y culturas de nuestros orígenes.
El contexto no puede ser mejor, la desaparición de las dictaduras y el surgimiento de poderes populares en el ámbito de elecciones libres.
La primera medida de Gobierno se cumplió en todo el país, la alfabetización, incluyendo las lenguas autóctonas. Así mismo se estableció eficientemente la vida escolar y universitaria.
En el orden económico se nacionalizaron las industrias petroleras y del gas, recurso básico del país. No tardó la reforma agraria en beneficio del campesinado empobrecido.
En el orden mundial realizó nuevas alianzas buscando el apoyo político y económico con éxito. En Naciones Unidas dio prueba de sus proyecciones netamente populares e indígenas, haciendo el llamado a la comunidad internacional.
Incorporó a Bolivia al concierto de países suramericanos que logran la definitiva independencia y soberanía, reiniciando el reclamo secular boliviano por la salida al mar.
Las diferencias geográficas de altura entre La Paz, y El Alto, centro aimara, fueron superadas sorprendentemente con un impresionante teleférico, el más alto y largo del mundo, con capacidad para transportar 350,000 personas en el día, en tres corredores.
La infancia del presidente Evo Morales transcurrió en una familia y medio social sumamente pobre, la actividad única en esa etapa resultó la agricultura y el pastoreo de llamas.
Nació en casa de adobe y techo de paja. Como era hábito se cultivaba la hoja de coca para el consumo campesino, diferenciada de la cocaína.
Superó aquel medio en la lucha sindical y social como cocalero. Finalmente se introdujo en la política alcanzando cada vez posiciones más relevantes hasta llegar por primera vez a la presidencia de la República.
Su ascenso incontenible en el liderazgo lo mantiene prácticamente sin rival.
En la gestión de Gobierno ha elevado sustancialmente el nivel de vida de los bolivianos, y la economía del país se mantiene en los niveles más altos del continente.
Bolivia, uno de los países más pobres de América hoy brinda una nación distinta, definitivamente indígena, con futuro envidiable, brindando un ejemplo de gobernabilidad, de honestidad política, en el sur latinoamericano, donde llegó el legado bolivariano, con el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.