El problema de la educación en Panamá
La reforma del sistema educacional es una de las tareas más importantes que debemos emprender con la mira puesta en el futuro. La renovación de los métodos de enseñanza debe orientarse a conseguir que los cambios decisivos de la vida espiritual, política y económica sean más relevantes para la juventud. Pero el indiscutido objetivo del reformador-planificador consiste también en la elevación del nivel educacional y en ofrecer a cada uno la máxima oportunidad de desarrollar sus inclinaciones y aptitudes así como en prepararlo para una vocación y un compromiso que redunde en beneficio de toda la sociedad.
En la planificación del sistema educativo entran en juego diversas consideraciones. Muy a menudo, estas tienen una motivación política o, más precisamente, sociopolítica, no obstante, lo cual siempre permanecen en el núcleo central las consideraciones humanas. En este punto, la indagación respecto a la capacidad resulta de fundamental importancia, puesto que le toca determinar el factor temporal más adecuado para el progreso real de la educación escolar y obtener un conocimiento confiable para la utilización más provechosa de los auxiliares educacionales.
La Asociación Nacional de Profesores de la República, que es, hoy por hoy, la mayor organización de profesores de educación premedia y media, estimula la investigación sobre el estado actual de los estudios que atañen a la capacidad intelectual y al fomento de la educación. Se espera que este trabajo beneficie a los profesores de escuelas medias y provoque asimismo un amplio interés entre quienes comparten responsabilidades pedagógicas. Por consiguiente, se presume haber prestado una valiosa contribución en cuanto a alentar una mejora en todo el sistema educativo.
La vida no es un fin en sí misma, sino un medio para la conquista de fines superiores en el orden de la materia y del espíritu. La educación es el instrumento para facilitar estas conquistas. Pero el hombre, como célula aislada, es exigua cantidad, pequeña gota en el torrente del esfuerzo colectivo. Es la sociedad, el núcleo humano lo que cuenta como entidad en la historia de la evolución universal; el concepto de pueblo cobra, así considerado, una trascendencia capital en el gran esfuerzo por el mejoramiento humano. Un pueblo es la suma de voluntades coordinadas en la persecución de unos mismos ideales históricos.
¿Cómo podríamos entender de otra manera el concepto de patria? Una sencilla consideración de dignidad humana, nos hace rechazar con repugnancia la torpe idea de quienes conciben a un pueblo como una masa de hombres destinados a sacar el máximo rendimiento del pedazo de tierra que les ha tocado en suerte explotar; este puede ser el concepto de un rebaño de pastoreo, pero no el de una sociedad humana.
La patria no puede entenderse únicamente como una posibilidad de un excelente forraje; sino como el esfuerzo coordinado de la inteligencia y del músculo de sus habitantes para formar y para hacer supervivir una cultura superior en un territorio determinado, como es el caso de nuestro Panamá.
Lejos de nuestro pensamiento el concebir que la producción de la riqueza es menguada faena y despreciable. La riqueza y el bienestar social son necesarios para el logro del armónico progreso de los pueblos, pero ellos deben ser el vehículo de oro para la rápida movilización del pensamiento y no el pesado lastre que entorpezca el dilatado vuelo del espíritu.
*Pedagogo, escritor, diplomático.