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El problema de los docentes

Por: Redacción 22/07/2016

Soy del parecer que los mejores salarios para los servidores públicos deben ser para los maestros, los médicos y los policías, en este orden. A los docentes porque forman educativamente a los médicos que cuidan la salud y también a los policías que son la única entidad a ejercer la violencia autorizada por las leyes civiles para mantener la protección y el orden en la sociedad.
Así como no es de mi gusto que me saquen muelas o que me hagan cirugías en ninguna parte de mi cuerpo, así tampoco me gustan las huelgas de ninguna clase y mucho menos las de docentes; sin embargo a veces se deben sacar las muelas por dañadas y las cirugías para garantizar la vida y las huelgas porque son las únicas herramientas que tienen los civiles para protestar y que les hagan caso.
Por otro lado, ¿Cuál es el más grande tesoro que tiene una familia? Los hijos. ¿Cuántas horas pasan los niños fuera de casa en las escuelas al cuidado de otros? Y pretendemos que los docentes no sean bien remunerados por cuidar y formar a nuestros tesoros y somos además mezquinos y miserables con nuestras reacciones hacia sus solicitudes de mejoras salariales.
No pensamos en que los docentes tienen enemigos poderosos como la ignorancia de los que van por primera vez a aprender y de los padres que no lograron aprender nunca y atacan a los maestros cuando sus hijos fracasan. La promiscuidad de familias numerosas con madres, padres, madrastras y padrastros, hermanas con sus maridos, hermanos con sus mujeres, abuelos tíos y otros allegados, literalmente unos encima de otros, que viven en un solo cuarto, realizando las necesarias relaciones sexuales a vista y oído de los menores, que lo ven como cosa natural y es la educación sexual a la que tienen acceso, por eso son los tantos embarazos que los mojigatos de hoy se alarman, sin preguntar a sus antepasados cuando comenzaron a parir hijos.

La no familia, en que el padre está preso por delincuente y la madre sumida en las profundidades de las drogas. La familia disfuncional en que la madre está en permanente pleito con el marido utilizando a los hijos como arma de ataque y los padres que no quieren reconocer sus responsabilidades y pagar las pensiones obligatorias, en las que los niños son víctimas. La de los padres indiferentes que no ven a los hijos cuando se van a la escuela por estar durmiendo y no los ven en la noche cuando llegan porque los hijos duermen, que les tienen empleadas domésticas, casi siempre extranjeras ilegales de poca educación. Las pandillas que atemorizan a los maestros y los amenazan si regañan o fracasan a sus miembros. El crimen organizado que les advierten de estar escudriñando las bolsas de los estudiantes porque no permitirán que se inmiscuyan en su mercado de drogas. Los cochinos pervertidos y perversos programas pornográficos de la televisión, en la que también se hace apología del delito. De pasada solo mencionaré a los grandes opinadores y eruditos de la ignorancia. Como colofón tenemos a algún diputado que quiere que rindan cuentas sin rendirlas ellos que manejan tanto dinero a su placer. No quiero hablar de los católicos de la presidencia que al no tener permitido echarle la culpa a Dios, pues entonces se la echan al gobierno anterior. ¡Qué bueno!
Con estos enemigos ¿quién no se estresa? Y que no vengan a decir ahora que si tienen miedo o quieren ganar más dinero que cambien de profesión. Si fuese así a ¿quienes pondrían de maestros? ¿a los pillos bonificados de Barrio Seguro?
Pero todos los peores críticos de los docentes estudiaron en Suiza, Finlandia, Noruega y Dinamarca. Ninguno tuvo un maestro panameño. ¡Qué bueno! Y los que lo tuvieron dicen que los de antes eran mejores.
Claro cualquier tiempo pasado ha sido mejor, pero no toman en cuenta que la mayoría de los docentes panameños de hoy tienen posgrado, maestría, diplomado y hasta doctorado en diversas áreas. Encima quieren que también sepan educación sexual. ¡Qué pena!
Creo que los maestros no han tenido quién los ayude a estructurar su defensa de manera que se sepa que su lucha, además de la mejora salarial tiene que ver con infraestructura, para evitar accidentes a los estudiantes; por mejores instalaciones en pro de la salud, por la seguridad contra las drogas y contra los secuestros y trata de personas, en fin que el asunto no es solo dinero, sino algo más importante, la dignidad, el honor y el cumplimiento de las promesas y palabras dadas.
Va también contra aquellas autoridades, arrogantes hasta provocar náuseas, revestidas de una armadura de zinc más oxidada que paredes y techos de casa de precaristas invasores.
Yo fui docente activo. Hoy estoy retirado, pero mi apoyo intelectual y espiritual está con ellos porque no es lo mismo tener y educar uno o varios hijos que lidiar todos los días con treinta, cuarenta y quien sabe con cuántos más, cada uno una personalidad distinta y de fragilidad que se debe tener presente en cada momento.
 

Docente universitario
 

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