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El problema del río La Villa es su entorno

Por: Redacción 25/09/2014

Simplifiquemos el problema. Independientemente de los análisis químicos que realice cualquier institución o laboratorio, certificado o no, la comunidad de Azuero necesita agua potable y pura, ¡pero ya! Lógicamente es imposible tener confianza en las autoridades bajo circunstancias actuales.

¿Cómo se logra eso? Simple. Se debe eliminar la atrazina y otros posibles tóxicos como nitrato, nitrito, glifosato, carbofuran, clordano, clorobenzeno, 2.4-D y que sirven para mejorar la capacidad de filtración en las plantas potabilizadoras existentes, que han quedado obsoletas en relación a su entorno agroindustrial.

Pregunto: ¿Existe alguna autoridad del Gobierno que pueda firmar garantizando que no volverá a salir atrazina u otro químico tóxico en futuros análisis de agua? La respuesta es no. Y menos aún, en un río cuyo entorno es agroindustrial.

Pregunto: ¿Puede garantizárseles que aun controlando el uso de agroquímicos en general, pueden evitarse futuras contaminaciones del río, sean por negligencia, accidente, mano criminal o terrorista? La respuesta es no. Entonces, no juguemos con la salud y paz mental de 100,000 personas y sus visitantes.

Aclaro, no tiene por qué tener las mismas restricciones de diseño ni exigencias en capacidad de ingeniería tecnológica moderna de filtración una planta como la de Chilibre —cuya toma de agua está en el lago Maddem protegido por la ACP—, que la de las plantas en el río La Villa, cuya toma de agua está en medio de un ambiente tóxico y sin control, dedicado a la agroindustria. Estas potabilizadoras de agua en zonas como las del río La Villa, rodeadas de grandes plantaciones de caña y otros productos, deben utilizar tecnologías de punta para sacar cualquier tóxico de la línea hacia la ciudad. Tecnología con la que no cuentan en el Idaan, pero podría ser rápidamente armada en EE.UU. e instalada en plantas potabilizadoras por empresas con gran experiencia mundial en esta materia.

Ciudadanía y autoridades, tenemos meses perdiéndonos en discusiones y debates estériles sobre quién arrojó la atrazina y quiénes no cumplieron su trabajo. Que si la Anam, el Mida, el Minsa, la Asep, y que si la empresa culpable está aguas arriba o aguas abajo. Toda esa discusión pasa a segundo plano porque todos los que usamos agroquímicos somos responsables. Así de sencillo.

Pero el problema por resolver es qué tan rápido devolvemos agua potable, pura, limpia y paz mental a la gente de Azuero. Hace ya tres meses hicimos llegar al Gobierno una propuesta de potabilización viable, rápida, confiable y certificada para erradicar todas estas sustancias tóxicas del agua proveniente de las potabilizadoras Rufina Alfaro y Chitré. Aunque me pareció que el presidente Varela se interesó inicialmente en actualizar la planta, al final no sé qué ha pasado.

Para información de todos, hago saber que, desafortunadamente, en aquellos países donde se lleva mejor control del uso de estos agroquímicos continúan presentándose casos de contaminación ambiental, y lo peor, es que algunos de estos químicos una vez llegan al acuífero o lagos, permanecen sin degradarse por muchos años. Esa es la verdad. En tierra, por ejemplo, la atrazina puede permanecer activa un promedio de 180 días, pero en contacto con el agua se ha mantenido hasta más de 10 años, según revelan informes científicos del Reino Unido.

En Panamá como en el resto de países, seria imposible realizar actividades agroindustriales y siembra de alimentos, sin contar con agroquímicos, de manera que impedir su ingreso al país no es una posición realista. Lo que sí debemos apuntar es hacia un uso más racional y controlado de estos insecticidas y herbicidas con personal calificado.

Está en manos del gobierno detener a corto plazo estas partículas de atrazina con un tamaño aproximado de 2.8 micrones (el cabello humano tiene espesor de 75 micrones) y cuyo principal problema es su resistencia a degradación, una vez entra en contacto con agua. Los filtros, en este caso con carbón activado como ingrediente principal, vienen listos para ser instalados dentro de contenedores de 40 pies, con la más alta ingeniería de fabricación y llenando exigentes estándares internacionales en tratamiento de agua potable. Cuentan con sistema automatizado de autolavado accionados por electro válvulas controladas por PLC (programable logic controls).

Estos contenedores pueden llegar a Panamá por barco o en aviones militares de carga según sea la urgencia, y aterrizar en Río Hato, por ejemplo. Para los azuerenses esto es de urgencia.

Dudo que podamos devolver paz mental y confianza en las autoridades a nuestros hermanos de Azuero si no se les garantiza la eliminación de tóxicos de sus grifos. La única opción es elevando la tecnología de la potabilizadora.

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Jueves 6 de agosto de 2026