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El problema principal de los educadores

Por: Redacción 15/04/2014

No se trata de querer o no querer, tampoco de lo que pueda dar o no el Ministerio de Educación o lo que la mayoría de los educadores desee. Se trata de tener una responsabilidad con los estudiantes a los cuales se les enseña y que no pueden estar a expensas del deseo de los dirigentes educadores para hacer llamados a huelga en cualquier momento, y menos ahora que estamos cerca de elecciones presidenciales, porque tenemos que pensar en lo que significa una protesta en estos momentos, llenos de política y que han demostrado los dirigentes estar contra el Gobierno. Si pensamos en la cantidad de educadores que existen y los que responden a un llamamiento a paro, vemos que el porcentaje no es muy grande, sin embargo, con la bulla que hacen pareciera que fueran un montón.

Si bien es cierto que este es un sector importante de la población, que educa y enseña a los estudiantes a ser mejores ciudadanos, la responsabilidad que tienen debe hacerlos entender su papel en la sociedad y que de lo que enseñen depende el futuro académico, moral y económico de los estudiantes. No es posible que los caprichos de un pequeño grupo primen sobre los de una mayoría entre los educadores que no están de acuerdo con las decisiones que ellos toman.

Hace muchos años, cuando yo estudiaba en la Normal de Santiago, escuela donde se formaban los educadores del país y aún se forman, daba gusto estudiar allí con un cuerpo de profesores de primera categoría y donde los estudiantes tenían una mística por la carrera que estudiaban y no lo hacían obligadamente. En esa forma, esos maestros y maestras salían bien preparados y con deseos de enseñar, aun con sacrificios en su profesión.

Hoy no sé qué ha sucedido, pero esa mística se ha perdido en muchos de ellos y enseñar se ha convertido en una obligación y no en vocación. Son los mismos dirigentes de hace muchos años y no cambian, con una rutina que es oponerse a cualquier gobierno que suba, a los nuevos ministros de Educación, que inician sus labores con un cuerpo de educadores en contra, no importa quién sea. Esto no es posible desde ningún punto de vista, porque considero que ellos debieran dar un plazo a las nuevas autoridades para que actúen, pongan en práctica sus planes de trabajo, antes de protestar por protestar. Así fue como en el gobierno anterior hubo alrededor de cinco ministros y ahora le han hecho la vida imposible a la actual ministra. No se dan cuenta de que, cada vez que ellos llaman a marcha o paro, los alumnos no dan clases y es tiempo precioso que pierden.

Actualmente el Gobierno, a través del Ministerio de Educación, les ha ofrecido un aumento suculento de salario, con la condición de que exista una autoevaluación. Pero ellos quieren que sea automático, trabajen o no trabajen, sean eficientes o no. ¿Cuál es el temor a una evaluación, si los buenos saldrán bien en todo?

En todas las empresas privadas existe la evaluación para obtener un ascenso de rango con aumento de salario, así que no veo por qué no desean ser sometidos los educadores a ese mismo sistema para ver si son aptos para recibir el aumento. Cuando empecé a trabajar en la Caja de Seguro Social como médico, se nos evaluaba para entrar y para subir de categoría cada tres años, hasta que llegó la dictadura militar, que atrasó al país y el ascenso era automático, eliminaron el trabajo de los internos en los cuartos de urgencia y otras estupideces más que llevaron a un descenso en el aprendizaje y en el trabajo. Ahora sería exactamente igual con los educadores, espero que la ministra se mantenga en lo correcto.

Llamo a los educadores para que comprendan la situación, para que sean mejores académicamente y para que lo principal para ellos sean los estudiantes y no sus propios intereses; de ninguna manera dejemos al automatismo el aumento de salario, sino a la conciencia de cada uno y a que la honestidad prime sobre todo, porque ellos enseñan valores, pues que los practiquen en ellos mismos y que predominen en su vida y profesión.

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Viernes 7 de agosto de 2026