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El próximo procurador


La recuperación del Estado de Derecho, y la capacidad de luchar contra el crimen y la delincuencia de todos los pelajes, requiere de una serie de virtudes en la figura de quien se desempeñe como el próximo procurador de la Nación, y cuyo periodo terminaría en diciembre del 2014. No podemos escoger cuál atributo es más importante que otro: se necesitan todos: el próximo Procurador deberá tener el respeto de sus colegas por ser un profesional del derecho sin tacha, probo en su conducta pública y privada, y deberá conocer la institución que se le pide que jefature.

Si reúne estas cualidades y se conduce por la senda de la independencia que le señalan la Constitución y las leyes, el éxito de su desempeño está asegurado. Pero si lo que busca es perseguir arbitrariamente, encubrir los ilícitos que se fraguan entre funcionarios de gobierno, y usar el poder intimidatorio de la ley contra los periodistas, entonces tenemos que anunciar que se mantendrá el descrédito en que ha caído la institución para desgracia del común de las personas, cuya seguridad depende en cierta medida de que el Ministerio Público ejerza su rol represivo y preventivo.

Guardianes de las libertades ciudadanas, declaramos nuestro apoyo a la persona que ha sido señalada por el Ejecutivo hasta el momento, siempre y cuando acepte los retos del cargo, y lo ejerza dentro de los límites establecidos. Se trata de una posición de vital importancia para la salud de la Nación. ¿Podrá el actual candidato con el peso de esta investidura? Amanecerá y veremos.