El Quinto Poder (II)
Querido Director,
Cuando usted inserta en su periódico la noticia de agencia en la que se da cuenta de la reunión anual de la Trilateral o la Cumbre de Davos (Suiza) o viajes discretísimos de personajes como el octogenario Henry Kissinger o su compadre Brisinsky a los puntos más conflictivos del planeta, siendo recibidos inmediatamente por los respectivos jefes de estado para que horas más tarde estos mismos estadistas que habían sostenido durante años posturas políticas y estratégicas irreconciliables, cambien de parecer radicalmente y se abracen o firmen pactos de estado donde ineludiblemente se respetan y protegen los intereses de las grandes multinacionales petroleras o de comunicaciones o bancarias; ¿Usted qué piensa? Quizá que los cuatrocientos miembros de la Trilateral que se llama así porque pertenecen a Estados Unidos-Europa-Japón son unos políticos y empresarios bienpensantes y bienhechores que se reúnen durante una semana, una vez al año, siempre en una bella ciudad y en su mejor hotel para tratar de que el mundo sea más bello, limpio, tenga más progreso y en resumen seamos todos mucho más felices. Es curioso cómo a la Trilateral, en verdad fundada por Rockefeller, pertenecen políticos de derecha y de izquierda, también como es lógico, los democristianos del centro y sorprendentemente relevantes dirigentes de antiguos partidos de extrema izquierda que siempre atacaron los fundamentos de la democracia y el capitalismo occidental.
Más reducido es el número de asistentes a las reuniones de Davos y además ni siquiera se emite un comunicado, aunque sea falso, dando cuenta de los asuntos que se tratan. Sólo sabemos que al igual que en las reuniones de la Trilateral, el Estado Suizo despliega un sistema de seguridad que cuesta decenas de millones de francos, evidentemente a cargo del contribuyente y que oficialmente no recibe contraprestación alguna.
Hablar de Henry Kissinger es hablar de la política norteamericana de los últimos 55 años, durante los que ocupó, casi siempre de forma discreta, cargos de enorme influencia junto a los presidentes de la nación o más tarde, ya después de haber sido Secretario de Estado, siendo oficialmente Profesor Emérito de Universidad y en la realidad “bombero y apaga fuegos” en los conflictos a los que anteriormente nos referíamos. Durante muchos años algunas fuentes identificaron a Kissinger, hebreo, como miembro o quizá Presidente de una organización sionista que equivaldría al llamado Gobierno Mundial o Quinto Poder. Es seguro que Kissinger nunca correría la suerte del desgraciado Jhon Wheeler y sí llegaría todos los 24 de diciembre a su casa por Navidad.
Hasta la muerte de Franco, ningún español participó ni fue invitado a estas reuniones y eventos, que parece establecen líneas de conducta y trabajo mundiales, ya que el régimen franquista tenía como principal enemigo a la Masonería y filosóficamente, casi igualaba el comunismo con el capitalismo feroz. A partir de 1976 y hasta la actualidad varios españoles y muchas veces rotativamente pertenecen a la Trilateral o como en el caso de la Reina Doña Sofía, representan a su esposo de forma permanente en las cumbres de Davos. No hace falta añadir que siempre que Kissinger necesita venir a España a tratar asuntos de los que nunca tenemos noticia, es recibido de manera inmediata por el Rey D. Juan Carlos, el Presidente del Gobierno y cualquier otra personalidad que D. Henry desee ver.
Cuando Rodríguez Zapatero se enfrentó en las primarias de su partido al actual Presidente del Congreso José Bono, tenía dos meses antes de la votación un porcentaje 3 a 1 en contra. En ese momento parece que su mano derecha y hoy Ministro de Fomento, José Blanco, le aconsejó junto con todo su equipo directivo, ingresasen en una de las más importantes Logias Masónicas de España. El resultado fue que ganó las primarias, (por poco), pero las ganó y no se olvide Usted que en ese tipo de elecciones existe lo que se llama “los barones”, que son los que crean opinión.
Atentamente,
