El regalo para nuestro país
Ingeniero de Sistemas y Comunicador Social.
La mayor parte de las veces, estos escritos son para denunciar, proponer, criticar, establecer posiciones, etc. Esta vez me gustaría referirme a cosas muy concretas por las que debemos agradecer lo que tenemos como país.
Mucho se critica la ola de inmigrantes de los últimos años. Quizás esto no es tan así, debido a que nuestro país ha dado cobijo a grandes cantidades de extranjeros en otras épocas. Quizás más que ahora. Pero lo bueno de esto es que a diferencia de otras latitudes, somos un país que le brinda la mano a quien quiere ser parte de nuestra sociedad, a quien quiere aportar su propia cultura a la nuestra siempre bajo el parámetro del respeto. Por eso estoy seguro de que en muchas casas, esta Nochebuena no solo se contó con lo tradicional, también se agregan platos que viajaron con nuestros nuevos vecinos y amigos.
Cada día hay más organizaciones, empresas y particulares que adoptan ya sea a un niño o a una comunidad entera, colegio etc., en un lugar apartado. La solidaridad, el dar sin esperar nada a cambio, es una de nuestras características como panameños. Esas comunidades donde la Navidad es un día más siempre reciben a personas con un alma buena, dispuestas a recordarles que hay motivos para celebrar y dar las gracias. Que no están solos.
Para estas fechas la industria hotelera y las comunidades del interior del país gozan de un importante flujo de entradas económicas. Sobre todo, cuando coinciden las fechas con fines de semana largos. Esto permite a nuestros niños conocer tradiciones que en otros países solo tienen en los museos. Nada más importante que volver a la tierra que nos vio nacer a nosotros o nuestros familiares.
El turismo extranjero hace de estos días su época favorita para visitarnos. Los centros comerciales y llamados malls se llenan, sobre todo de sudamericanos y centroamericanos, que descubren un país con precios increíbles. Me ha tocado estar con algunos y me preguntan medio molestos por qué no les había contado de tal situación. Nuestras playas, tanto del Atlántico como del Pacífico, islas y muchos pueblos del interior costeros se convierten en verdaderos refugios de norteamericanos, europeos y asiáticos para escapar del frío a precios asequibles.
Cómo ha cambiado nuestra ciudad. Una vez más, encontramos la forma de darles la vuelta a las cosas que algunos políticos hacen mal. La famosa “Cinta Coimera”, que algunos bautizaron y luego esos mismos terminaron ampliando, se ha convertido en un mosaico donde toda la sociedad se reúne en un mismo sitio a disfrutar de la hermosura de nuestra urbe. Ya no le seguimos dando la espalda al mar, como tanto tiempo sucedió. Si recorre ese sitio ahora, se va a encontrar desde los más adinerados hasta los más humildes, pasando un momento agradable.
HAY QUE HACER EL PROPÓSITO DE ENMIENDA Y ABANDONAR EL CLIENTELISMO EN TODAS SUS FORMAS. YA SEA QUE LO PROMUEVAS O TE BENEFICIES DE ÉL, ES UN BUEN MOMENTO PARA REGALAR AL PAÍS UN CAMBIO EN TU ACTITUD. NO TODO SE LO PODEMOS DEJAR A LOS POLÍTICOS O GOBERNANTES. NUESTRO PAÍS REQUIERE QUE SEAMOS EXIGENTES A LA HORA DE TRATAR TEMAS COMO LA EDUCACIÓN, CALIDAD DE VIDA
El clima. Ese espectacular movimiento del viento que deja de ser de Norte a Sur completamente para ser todo lo contrario. Que nos permite a varios kilómetros de distancia sentir nuestra realidad costera. Y sin importar que tan fuerte sean los rayos solares, nos permiten caminar y disfrutar del día, aprovechando que así como tenemos una de las temporadas de lluvia más largas del mundo, también tenemos un verano envidiablemente largo, si lo comparamos con la misma estación en los países que disfrutan de las cuatro.
Luego de todas estas cosas buenas y bonitas que nos regala nuestro país, creo que es justo que le demos también un regalo.
Aprovechemos estas fiestas para reflexionar. No solo en los regalos, nuestra familia y amigos o en futuros viajes o ampliaciones al hogar. Es un buen momento para dejar atrás eso que nos ancla a un pasado de problemas, de agobio y en muchas ocasiones de incertidumbre.
Como sociedad, debemos proponernos ser intolerantes a la corrupción y al juegavivo. Ser inflexibles con el que utiliza estos conceptos y se beneficia de ellos. Hay que hacer el propósito de enmienda y abandonar el clientelismo en todas sus formas. Ya sea que lo promuevas o te beneficies de él, es un buen momento para regalar al país un cambio en tu actitud.
No todo se lo podemos dejar a los políticos o gobernantes. Nuestro país requiere que seamos exigentes a la hora de tratar temas como la educación, calidad de vida, etc. No solo se trata de decirlo entre los nuestros o comentarlo en redes sociales. Hay que ser participativo en la denuncia y en la propuesta. Nuestro país merece también su regalo.
Feliz Navidad.