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El “Reichstag” de Panamá


Aquellos que olvidan la historia están condenados a repetirla. Para que comprendan mi punto, primero debo comenzar con una pequeña lección de historia, específicamente el surgimiento de Hitler al poder. Ahora, este caso es utilizado como una analogía enseñando que el medio por el cual un problema se presenta y las soluciones dispuestas en el momento, no ofrecen solución concreta al problema sino sirve para beneficiar a un selecto grupo de la sociedad. Por ejemplo la discutible subida al poder por Hitler tras el incendio del Parlamento Alemán (Reichstag), cuyo acto permitió el paso de muchas leyes bajo los auspicios de "seguridad" y "protección" y la coronación de Hitler como Führer.

Ahora echemos un vistazo a nuestra "Reichstag" bajo el nombre de "delincuencia"; con el creciente temor por la seguridad ha causado una necesidad (por desesperación) de incrementar la protección por el gobierno mediante de leyes draconianas y actos policiales nefastos. La aprobación de la ley 9 en 1 que incluye, entre muchas cosas, la impunidad policial, es tan solo un ejemplo. El hecho de que un agente policial tenga el derecho a cometer un asesinato, con seguridad no hace a nadie sentirse seguro.

Lo importante de entender es el medio por el cual han vendido la aceptación de estas leyes es, a través de la difusión del miedo sistemático por los medios de comunicación que constantemente exhiben imágenes de la inseguridad. Sería un disparate decir que vivimos en una nación totalmente segura pero también sería tonto creer que estamos sufriendo una epidemia de delito. Lo único que puede ser afirmado con certeza es que el motivo por cual la inseguridad ha tomado tanta importancia es porque los medios de comunicación han fomentado las reacciones necesarias para obtener la aceptación de leyes draconianas en el público general. Estas leyes simplemente sirven como detrimento para todos causando que todo ciudadano sea tratado como un criminal o para crear discriminación mediante perfiles mal concebidos. La solución a este problema reside en nuestra capacidad de reconocer acontecimientos históricos. Uno no debe ser ignorante al pasado, porque al igual que la primera línea de este artículo, sencillamente estamos condenados a repetirla. Como una nación debemos percatarnos de estos actos de engaño perpetrados por la clase alta y no aceptar leyes beneficiosas para ellos. “Quién entrega su libertad esencial para obtener un mínimo seguridad temporal, no merece ni libertad ni seguridad” (Benjamín Franklin).