El remedio es peor que la enfermedad
Desde los años 70 había conciencia de que los sistemas de salud latinoamericanos eran poco equitativos e ineficientes y que los niveles de salud de América Latina estaban por debajo de lo que podía esperarse por su desarrollo económico. El modelo aprobado en Alma Ata en 1978, está basado en principios de solidaridad y universalidad en el acceso a servicios de salud, eficacia en función del costo, mediante la promoción de la atención primaria y la prevención, y en la participación comunitaria.
Sin embargo, apoyado en el poder de sus recursos, las IFIS han promovido una Reforma de Salud basada en los principios básicos de que el sector privado es más eficiente que el sector público y que la función del Gobierno es regular y no proveer servicios.. El agotamiento del modelo neoliberal de reforma del sector salud es cada vez más evidente y su fracaso se ha producido porque el modelo está fundamentado en premisas que no han podido demostrarse a lo largo y ancho de las Américas, y en cuyo desarrollo se han encontrado las siguientes deficiencias:
.- Las tasas de prevalencia e incidencia de las principales enfermedades de origen infectocontagioso, crónicas, productos de la convivencia social y del deterioro del medio ambiente no han sido impactadas significativamente, y en algunos casos se mantienen o se han incrementado ( ejemplos: malaria, TBC, dengue, desnutrición y malnutrición, IAM, ACV, violencia, drogadicción, homicidios, suicidios, lesiones y muertes por accidentes automovilísticos y ocupacionales, etc. ).
.- Las coberturas de vacunación permanecen en niveles de riesgo y son menores para la población en relación con las principales enfermedades prevenibles por inmunización.
.- Las tasas de utilización de los procesos de atención directa tales como urgencia, consulta externa, hospitalización, cirugías, rehabilitación y los soportes técnicos de laboratorio, imagenología y medicamentos recibidos son inversamente proporcionales al ingreso per cápita y a los niveles de educación-formación de nuestros ciudadanos.
.- La calidad de la atención evaluada en criterios de eficiencia, eficacia y efectividad no ha sido mejorada en proporción a los grandes recursos que se han destinado a los nuevos sistemas de gestión y atención.
.- El pluriempleo de los funcionarios, la descentralización y regulación mal concebidas, la deficiente capacidad y control gerencial, lo mismo que la inadecuada comunicación real entre los proveedores y usuarios son hallazgos frecuentes en los sistemas sanitarios nacionales actuales.