El respeto, indispensable en la información
Todos estamos convencidos de que la libertad de prensa y expresión es una garantía fundamental consagrada en la Constitución Nacional y es un derecho que se reconoce universalmente como uno de los pilares más importantes de los sistemas democráticos. No podríamos afirmar jamás que existe democracia en un país donde no exista libertad de expresión ni de prensa. A pesar de reconocer este hecho, existen algunas personas -especialmente periodistas- que equivocan la noción y los objetivos que persiguen estas libertades y lo que practican es un libertinaje de expresión y de prensa que es otra cosa totalmente diferente al derecho de expresión y de libertad de prensa.
Este libertinaje -que afortunadamente hoy día practican e implementan en grupos muy reducidos de comunicadores sociales- lo han convertido en un método consuetudinario de faltarle el respeto al presidente de la República a través de una serie de calumnias e injurias, diferentes tipos de falsedades denigrantes que prefieren aliados de las noticias, muchas de las cuales son publicadas en un diario que se autodenomina “el diario independiente de Panamá” que de independiente solo tiene el nombre, pues ha perdido la objetividad, característica esencial que se debe mantener para ser verdaderamente independiente. Basta leer las noticias publicadas por el referido rotativo para darse cuenta de que el mismo tiene una agenda política de oposición al gobierno de turno y a otros gobiernos que anteriormente han gobernado en nuestro país: eso nadie que es panameño lo puede poner en duda, es una realidad insoslayable.
Este irrespeto hacia el presidente y su familia constituye una conducta delictual consagrada en nuestro Código Penal y que sanciona a los que cometan los delitos de calumnia e injuria que todos los días cometen algunos periodistas inescrupulosos que laboran en medios de comunicación social en nuestro país. Pero cuando el afectado en su honorabilidad, integridad personal y familiar sale a defenderse por ser su derecho; de manera inmediata aparecen el Colegio de Periodistas, el Sindicato de Periodistas y demás gremios de profesionales de la pluma en defensa de estos profesionales irrespetuosos y que casi son doctores en desarrollar campañas sistemáticas con el objeto de enlodar la reputación de personas, alejando y tratando de protegerse bajo la bandera que esgriman de la libertad de prensa y expresión, afirmando que la defensa que realiza el ofendido con sus publicaciones es un ataque directo a la libertad de prensa y a la democracia.
En otras palabras, son precisamente estas organizaciones que históricamente practican este libertinaje, estas ofensas, estos irrespetos, esas calumnias e injurias que van generando contra el actual presidente y otras figurar gubernamentales, como a bien afirma la expresidenta de la república, Mireya Moscoso, al señalar que a todo mandatario o persona se le debe respeto, lo que entienden algunos periodistas y demás de medio de comunicación. Sin embargo, a pesar de las ofensas al agraviado entonces se le responsabiliza como culpable de violar la libertad de expresión y de prensa con su actitud en defensa de la democracia en Panamá, ¡qué contradicción!
Hoy critican la actitud de defensa que asume el presidente de la República en contra de estas faltas en contra de él y su familia, las cuales se han implementado en nuestro medio y como cualquier otra persona lo haría -todo tiene un límite de paciencia- se disgusta y señala que no va a permitir estas ofensas contra su integridad personal y familiar.
Nadie quiere acallar a la prensa, lo que queremos los panameños es defender la libertad de expresión y de prensa; en que muchas opiniones, criterios que expresemos se desarrollen dentro de un plano de respeto. Que las noticias que se publican en los medios sean objetivas, y que se ajusten a la verdad; que sean corroboradas mediante una investigación seria y responsable por el periodista autor de la noticia.
Que la prensa critique con fundamento cuando existan los hechos, evidencias y pruebas, las cuales fundamenten y sustenten su información. Recuérdese que un objetivo de la prensa es informar y no difamar de manera cotidiana como hacen algunos medios y periodistas. Jamás propagaremos ni respaldaremos ninguna acción que -de manera ilegal o injusta- propiciaría a acallar la prensa -que debe ser libre e independiente- ni censura, pero igualmente debe ser objetivo y responsable, no permitiendo que noticias que afecten la reputación de las personas, que expresan falta de respeto y que no se ajusten a la verdad se continúen publicando. Hagamos, pues, un periodismo responsable que haga honor al sagrado derecho de la libertad de prensa.