El reto de Araúz
El nuevo magistrado del Tribunal Electoral, Heriberto Araúz, solo recibió elogios cuando fue designado ayer por la Corte Suprema de Justicia.
La hoja de vida de Araúz refleja una carrera respetable como abogado, e incluso su trabajo en el grupo de notables de las reformas constitucionales fue positivo.
Al margen de las disputas políticas que vive el país, donde los dirigentes opositores tratan de desvirtuar cualquier nombramiento o designación, es oportuno admitir que los magistrados de la Corte demostraron responsabilidad al tomar la decisión.
Nadie puede desacreditar la designación, considerando que en la lista de aspirantes había nombres de mucho peso en la vida pública y con amplia experiencia.
Ahora bien, Araúz tendrá por delante una serie de retos muy importantes, entre ellos ser parte de la organización de las elecciones generales de 2014. Todos los panameños y la comunidad internacional esperan que este proceso electoral sea eficiente y transparente.
La salida de Gerardo Solís del Tribunal Electoral también le dará un respiro a esa institución, considerando las polémicas en que se vio envuelto este funcionario en los últimos meses.
La imagen del Tribunal Electoral se ha deteriorado por los desaciertos de sus magistrados, entre ellos, advertir sobre supuestos fraudes en las elecciones cuando son ellos los responsables de garantizar este proceso.
Es necesario regresar a un terreno más equilibrado donde los principales jefes de esa entidad electoral sean sinónimo de imparcialidad.
La clave para lograr ese clima positivo es alejarse completamente de las turbulencias de los partidos políticos y volver a convertirse en el catalizador de los conflictos impartiendo con respeto justicia electoral.