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El Salvador y los cambios

Por: Redacción 25/01/2017

En El Salvador acaban de celebrar los 25 años de la firma de los acuerdos por la paz. Las organizaciones que mantuvieron una larga contienda que dio lugar a miles de víctimas desestabilizando la vida nacional, surgiendo numerosas pandillas criminales en territorio nacional.

En el transcurso de estos años, los beligerantes han dado fin a la guerra, alternativamente han tomado el poder con tendencias ideológicas y políticas extremas.

El presidente actual de la República, Salvador Sánchez Cerén, del antiguo Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, hace énfasis en continuar los esfuerzos pacifistas y de transformaciones socioeconómicas.

En Centroamérica y el resto de América Latina, con diversas manifestaciones, se vienen desarrollando distintos procesos de liberación, aún en ciernes, que demuestran en su conjunto una clara tendencia al avance de la soberanía nacional, la creación de nuevas fuerzas liberadoras de carácter social y político que amplían las relaciones entre ellas, y el contexto internacional.

En este último destino, las intervenciones del actual sumo pontífice Francisco muestran un gran aporte positivo.

Con el tiempo, las contradicciones se agudizan, las sangrientas dictaduras desaparecen y las relaciones internacionales cambian de color y espíritu, incluyendo, Naciones Unidas.

Surgen también nuevos enfrentamientos y problemáticas en las alianzas intercontinentales. Los temas de migración, bienestar climático, recursos básicos en el mercado mundial, crean nuevas expectativas en varias direcciones. Cambios de gobernantes y fuerzas políticas se suceden con numerosas incógnitas impredecibles.

Otro asunto sumamente complejo, extendido a muchas instancias y países es la corrupción, que toca instituciones y personajes, cuyas implicaciones están por verse. Constituye una especie de epidemia que no es nueva. Empero, sumamente evidente y longeva en el ámbito político-económico.

Es este el panorama para las nuevas generaciones que por día requieren más conocimientos, experiencia y sabiduría.

No hay duda, estamos ávidos de revisiones, autocrítica y trazar nuevos parámetros. Los moldes están cambiando, tanto como la tecnología. Los clásicos no han desaparecido, solo se están modificando. Entre los jóvenes deben emerger nuevos filósofos, dirigentes, paradigmas, horizontes. La búsqueda es más terrestre que interplanetaria. Vendrán otros Sócrates, Platón, no sabemos si de la misma Grecia u otros ámbitos, pero llegarán. No es una hipótesis, la realidad, las vivencias desde el hogar hasta la calle, lo demuestran. No hay que esperar mucho, están al doblar de la esquina. No se puede perder la fe, ojo al Cristo.

Periodista

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