El Seguro Social está enfermo
Sin duda alguna que los padecimientos de los asegurados en la Caja de Seguro Social (CSS) no terminarán nunca, mientras esa entidad se siga manejando políticamente y en tanto sea vista por un par de "pelafustanes" como una oportunidad para hacerse ricos, a costa de la salud del pueblo. ¿Cómo puede brindar salud una entidad como la CSS si ella misma está enferma y en cuidados intensivos, afectada por una enfermedad terminal que se llama "incapacidad y corrupción"?
Es preocupante que los años pasen, y los administradores no apliquen los correctivos necesarios para mejorar el sistema de citas, reparar las instalaciones hospitalarias y acabar con el desabastecimiento de medicamentos y la mora quirúrgica. Cómo es posible que en una entidad con tantas limitaciones y que es supuestamente de todos los panameños, los directivos estén pensando en la compra de automóviles de lujo, celebrando fiestas suntuosas y dejen de atender a una menor en estado delicado por la ausencia de una bendita ficha de seguro.
No entiendo cómo el presidente de República, Juan Carlos Varela, no ha tomado aún la inteligente decisión de cortar ese "cordón umbilical" con el actual director, Estivenson Girón, que en tan poco tiempo ha demostrado que el puesto le queda grande y que para administrar una entidad de esa magnitud se necesita ser más que amigo del inquilino mayor del Palacio de las Garzas.
Casi todas las semanas, Girón ha sido cuestionado, criticado e inquirido por los diversos medios de comunicación por su negligente comportamiento como administrador de esta entidad. Empero, su actitud ha sido la de desafiar las leyes, subestimar a las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) y la de soslayar o menospreciar las recomendaciones del contralor Federico Humbert, en relación con el manejo de la cosa pública.
Todo parece indicar que Girón tiene más vidas que un gato y como se están dando las cosas, Girón será otro pavo más y su tiempo de vida al frente de la CSS concluirá con "más pena que gloria" antes de diciembre próximo.
Los papeles de Panamá distraen la atención, pero no borran de la memoria las reiteradas "metidas de pata" de un funcionario, que más que levantar ha hecho descender y colocar a esa institución en un punto donde el medicamento para curarla ya no le hace efecto.
Ojalá que la entidad de todos los panameños no muera producto de la falta de atención, o porque simplemente al que le dieron la responsabilidad de sanarla no utilizó la medicina correcta.
Que Dios nos agarre confesados, y que al final del camino, con los actuales administradores de la CSS, el remedio no resulte más dañino que la propia enfermedad.
Periodista