El ser humano ha abusado de la naturaleza
Hace algunos años dentro de nuestra existencia actual, la preocupación por el clima era algo que no estaba en nuestras agendas.
Nos llamaba la atención sobre todo cuando estando en el norte sajón, se hicieron pronósticos del tiempo y posteriormente caímos en la cuenta que al menos valía la pena saber lo que se predecía para saber si llevábamos o no el paraguas.
Hoy, en esto como en otras cosas las costumbres han cambiado y somos más conscientes, al menos de palabra o por escrito, del clima y de sus variaciones. Y la preocupación hoy es impostergable, sobre todo cuando con todas las tempestades lluviosas, las tormentas intempestivas, las crecientes de los ríos han llevado a estudiar las razones y hemos coincidido en que las causas de los males de la naturaleza no son ciegas, es el hombre, el ser humano que ha abusado de la naturaleza, y ha roto equilibrios ecológicos causando la furia de las aguas que se lleva puentes, barriadas, edificios, carros, cultivos y carreteras .
Y ahora se hace memoria del interés mundial de las naciones que se han reunido para a través de personas entendidas en la materia, señalar las causas más comunes e invitar a los países grandes y pequeños industrializados a que disminuyan la contaminación atmosférica con sus gases y a disminuir en cuanto se pueda la emisión del subproducto dañino.
Y se han hecho pactos y acuerdos por lo que comprometen a aplicar correctivos. Pero cuando se audita se comprueba lo poco que se ha avanzado en ese sentido y se amenaza con no firmar ningún pacto dejando las cosas como están.
Y siguen las inundaciones y las fotos de escenas desgarradoras y de una gran parte de la humanidad en perpetua sequía y otra parte luchando por recoger los escombros que dejan estas hecatombes climáticas.
Y se ha instituido la materia de la ecología en las escuelas y ha surgido la profesión de ecólogos a quienes hoy se les consulta en distintos conexos y en nuestro país está concluyendo una asamblea internacional de expertos para intercambiar opiniones y tomar decisiones con miras a una reunión universal en Durban, en donde esperamos salga humo blanco de consenso.
El creyente en Dios y de igual manera en su creación no debe desentenderse o no incorporarse en todo aquello que conspire a defender nuestra naturaleza.
No todo es sacar dinero y más dinero, si acabamos con la gallina de los huevos de oro, nuestra naturaleza nuestra geografía.
Ha y que imponer la higiene y utilizar la basura pensando en lo reciclable. Amemos la naturaleza.
