El ser padre
Celebrar el Día del Padre es compartir con nuestros hijos muchas cosas bellas, hermosas, manteniendo una verdadera armonía y comunicación, destacando las cosas positivas de nuestras vidas ante los cambios tan complejos que diariamente tenemos que convivir en un mundo lleno de tantos esquemas materialistas, que en su mayoría hacen olvidar el sentido de un buen padre.
Esta relación de padre e hijo se fortalece entre los 7 a 11 años cuando ambos comprenden que para mantener una buena amistad hay que sembrar, cosechar y compartir lo más bello de la vida, ser buenos amigos. Ser padre es la mejor etapa de la vida en la que Dios le da a cada ser humano el privilegio de experimentar y conocer el verdadero camino en la vida, ser papá. Ser padre es decirle a nuestros hijos lo mucho que los queremos, y que por eso deseamos lo mejor en sus vidas, aunque haya que regañarlos y darles unas palmaditas.
Por ello en el calendario hay un día destinado a rendirle homenaje. ¿Cómo se originó esta hermosa celebración del Día del Padre?
El origen del Día del Padre surge el 19 de junio de 1909, en Estados Unidos, cuando Sonora Smart Dodd quiso homenajear a su padre, Henry Jackson Smart, veterano de la guerra civil, quien asumió la responsabilidad de cuidar a su sexto hijo al momento que fallecía su esposa. Fue en una granja rural en Washington donde Henry Jackson se hizo cargo de la educación de seis niños. Sonora Smart al observar esta acción tan hermosa propone la fecha del nacimiento de su padre, el 19 de junio, para la celebración.
No fue hasta 1924 cuando el presidente Calvin Coolidge apoyó la idea de establecer el día nacional del padre. En 1966, el presidente Lyndon Johnson firmó la proclamación del tercer domingo de junio como Día del Padre en Estados Unidos.
Esta fiesta es conmemorada en toda América, aunque cambia en países como España donde se relaciona con la Festividad de San José, que se celebra el 19 de marzo.
Vivencia y Experiencia
Como padre expreso una bella experiencia con mis dos hijos, Joselynne de 16 y Roderick de 11años, con quienes mantengo una buena comunicación, superando los diversos problemas que hay en cualquier hogar de este país y del planeta tierra. Me agrada compartir sus alegrías, sus controversias, sus problemas en la escuela, sus relaciones amistosas con otros jóvenes y mantener esa unidad familiar en mi hogar. Hay ocasiones en que me duele regañarlos, pero es el deber de todo padre para que germine una buena semilla que sirvan a Dios primero, a la nación y a la familia.
Mi preparación como padre se la debo a mi padre (Julio Rangel, Q.E.P.D.), quien me forjó en mi persona respetuosa, amorosa y un verdadero profesional. Es verdad que a veces lo extraño y quién no extraña a su padre, sus vivencias, sus regaños, sus paseos, la fiesta de navidad y año nuevo, cumpleaños y el estar en los momentos que más lo necesitaba. Todas esta vivencias formaron la base para adquirir lo mejor de él, un verdadero carácter, que me ha enseñado a valorar las cosas y saber que hay que tener sentido de responsabilidad en todo lo que se hace. Lo admiraba, su tonalidad y su dedicación en su trabajo en Sanidad Militar en las Fuerzas de Defensa, me transmitió que un buen padre se esmera responsablemente por sus hijos.
Mi padre, Julio Rangel, siempre me enseñó que debería ser una persona muy sencilla, agradable y con cualidades positivas que serían de gran aceptación para muchas personas. La unidad entre nosotros fue el bastión que nos fortaleció cuando nuestro padre, para una navidad de 1994, perdió sus bellos ojos para siempre. Pero, a pesar de que no veía, su espíritu para desafiar la vida era muy grande, al igual que cualquier desafío que le impusiera la vida.
Nunca olvidaré aquel día en el que partió hacia el reino celestial, como las tres cualidades de su persona: disciplina, respeto y comprensión.
Mensaje a los padres
Quiero decir que ser padre es una gran bendición que Dios le da a cada hombre con la finalidad de que tenga la convicción de que es necesario forjar hijos con un carácter transformador, para que logren servir a nuestra nación, siempre con el sentido de proyectar cambios y buenas acciones beneficiando a los demás.
Agradezco a todas las personas que lo acompañaron hasta su última morada, como también en vida compartieron bellos recuerdos. Pero en este día solo sé que ser padre es ser un verdadero amigo de los hijos aunque hayan crecido.
¡Feliz Día del Padre!
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