El Servicio Postal y el Presidente
Se ha patentizado de manera sostenida, y con razón, que la actual centuria que discurre de la que ha transcurrido la primera década, se ha dado en llamar “el siglo del conocimiento”. Esta es una verdad que cobra mayor vigencia sobre todo en el campo de las comunicaciones y en especial en los Correos y Telégrafos.
Hoy, al ponderar la misión del Correo, la reconocemos como la institución olvidada por los gobiernos, sin embargo, no hay ningún rincón del globo donde un acontecimiento en algún punto del orbe, por muy remoto que este sea, no se conozca instantáneamente en cualquier lugar del planeta, indistintamente la cibernética y la telefonía móvil, van aparejadas, sobre todo, permiten que esto sea hoy más tangible que nunca.
No olvidemos que existe una consustancialidad entre los instrumentos de antaño y el desarrollo de las nuevas tecnologías. Cuando irrumpió la televisión en el campo de la comunicación, se pronosticó que la radio desaparecería del ámbito comunicacional del mundo; paradójicamente ambas herramientas de comunicación permanecen vigentes y funcionan recíproca y eficientemente para beneficio de la comunidad, Quizás, lo mismo se pudo pensar con el servicio postal mundial; se sabe que esta forma de comunicarse es muy antigua. En Panamá oficialmente se conoce que los correos y telégrafos datan de 1904, recién fundada la república.
Esta institución aunque de manera silenciosa y con su escuálido presupuesto, viene cumpliendo su importante papel en el devenir histórico del país y en el quehacer de los panameños, pues cada uno de nosotros en algún momento hemos demandado de este servicio. Sin embargo, nos llama poderosamente la atención, la entrevista del Presidente de la República, a la revista América economía, al afirmar que tenemos un sistema de apartado que está muy mal. Una de las cosas que debemos pensar en arreglar es el sistema de correo...
De hecho debemos pensar en privatizar el correo, agrega, super mal pagados, desmotivados, como no va a ser una pérdida si tenemos a los peores funcionarios ahí. Debo aceptar que como colaboradora de Correos y Telégrafos, me ha dolido este sentir, sobre todo que, sea estimado por la primera magistratura de la República como una institución con un recurso humano despreciable.
Todos los que laboran en esta institución insignia de Panamá, desde su más alta dirección hasta el más modesto trabajador, le exteriorizan a todos sus clientes que se sienten altamente comprometidos para seguir brindando este servicio, que consideran indefectible para la marcha de un país como Panamá, que no se detiene ni un instante en busca de el progreso integral en todos los órdenes de la vida, para que todos los panameños podamos disfrutar de un servicio postal, unido y próspero.
