El ‘show’ del Rommel
La asunción al mando del nuevo gobierno se celebrará en el estadio Rommel Fernández en medio de un show de artistas nacionales y extranjeros como un caramelo para llenar el coliseo de personas endulzadas con el espectáculo. El espectáculo político se complementa con gestos políticos de dudosa eficacia para los panameños.
Una impresionante multitud de sectores populares acudió a las jumboferias como último esfuerzo para adquirir alimentos a bajos precios en una demostración de incredulidad a un congelamiento de la canasta básica que se ha derretido antes de que el nuevo presidente, Juan Carlos Varela, ponga la firma al discutido decreto.
Los compradores exigieron la continuidad de las ferias al advertir que el mercado paralelo garantiza precios más baratos que el estallido de la inflación que ha provocado la carestía más espectacular de los últimos meses.
La movilización de miles de policías no tiene justificación, puesto que la inseguridad no proviene de presuntos actos ilícitos, sino de la toma del poder de un gobierno que carece de un número representativo de diputados y se ve obligado a negociar acuerdos legislativos con su peor enemigo ideológico sin que se vea humo blanco hasta el momento.
Las capitulaciones políticas de los partidos separados por golpes de Estado y muertos, que aún se ignora dónde fueron sepultados, marcan el inicio de un régimen que fomenta contradicciones contra su historial.
Por otro lado, el primer Gabinete ministerial no se escogió de las canteras del panameñismo. Con la excepción de un solitario panameñista que perdió la reelección y recibe el premio de consuelo de un ministerio, la mayoría de ministros son tecnócratas poco conocidos en Panamá, según se dice en los corrillos. Algunos se agitaron laboralmente en el extranjero. Son principiantes en el conocimiento de las complejidades de la administración pública panameña.
Los panameñistas del sector varelista han quedado desconcertados por la escogencia de ministros ajenos al partido. No hubo consultas internas. No se cumplieron las promesas de campaña dirigidas a los correligionarios profesionalmente capacitados para compartir las responsabilidades de una adecuada gobernabilidad.
Si los de casa son excluidos, es incierto el posible desenvolvimiento de independientes en las difíciles decisiones que hay que adoptar para amortiguar los estragos de la desaceleración económica causada por mermas en las inversiones privadas. Por lo pronto, la Cámara de Comercio exhorta al nuevo gobierno a mantener abiertos los canales del diálogo.
Los cálculos de reducción de ingresos fiscales previos al ejercicio del nuevo gobierno afectarán las perspectivas de inversiones públicas, y se agrava el panorama económico general por el incremento de las tarifas de energía eléctrica en 18% y la escalada de precios de productos de la canasta básica atizadas por el adelanto imprudente de controles de emergencia.
Se prometió en campaña aumentar a $120 el subsidio ampliado a los adultos de 65 años y la construcción de un sistema de alcantarillado a nivel nacional. Frente a la dimensión de los retos, el gobierno tendrá que asumir, tarde o temprano, la gestión de consensos políticos y consensos económicos para garantizar la gobernabilidad sin mayoría legislativa.