El síndrome de Trump
La economía panameña ha venido mostrando crecientes signos de desaceleración. Este proceso de pérdida de velocidad de la actividad económica está relacionado, como bien se sabe, por un menor dinamismo de la llamada plataforma de servicios, que constituye nuestra principal vinculación con los mercados internacionales. En estas condiciones vale la pena preguntarse cuál puede ser el impacto que sobre esta tendencia tenga la nueva administración norteamericana con su inusual estilo de gobierno.
Tal como lo señaló John Maynard Keynes en el capítulo 12 de su "Teoría General", la incertidumbre y las expectativas negativas juegan un papel perjudicial sobre el nivel de inversión y, por tanto, sobre el volumen de producción y empleo. La naturaleza y el estilo de gobierno del Sr. Trump, tal como se ha venido mostrando hasta el momento, constituyen, sin duda alguna, una potente fuente de incertidumbre y expectativas alarmantes. Solo se tiene que recordar su prohibición de que los ciudadanos provenientes de varios países de mayoría musulmana viajen a Estados Unidos, así como su reciente amenaza de invadir a México, con el fin de detener a quienes calificó de "bad hombres" (sic). Todo esto significará un entorno internacional convulsivo y difícil, lo cual no es una buena noticia para un país como Panamá, cuyas exportaciones e importaciones alcanzan al 84% y el 76.8% del producto interno bruto, respectivamente, el cual, además, recibe anualmente una cantidad muy significativa de inversión extranjera.
Más allá de este hecho general, se debe llamar la atención sobre la tensa relación que la administración Trump ha venido desarrollando con la República Popular China, no solo atacando la conocida política de una sola China, sino amenazando con establecer medidas proteccionistas que llevarían a una guerra comercial inminente entre los dos países. De concretarse esta situación, la misma tendría un alto impacto sobre nuestra economía, teniendo en cuenta que los Estados Unidos y la República Popular de China constituyen los dos mayores usuarios del Canal de Panamá, sumando entre ambos el 85.9% de la carga total. A esto se debe agregar que el 33.6% de las importaciones de la Zona Libre de Colón provienen de la República Popular de China, que es su principal proveedor. A final de cuentas, la política comercial de Trump, tal como lo ha señalado Krugman, modificaría significativamente las cadenas logísticas internacionales, provocando su acortamiento, lo que necesariamente cambiaría todo el panorama de inserción externa de la economía panameña.
El mayor peligro que representa el Sr. Trump está vinculado con su negación de la existencia del proceso de calentamiento global, que lo ha llevado a señalar que durante su presidencia Estados Unidos se retiraría del Acuerdo de París de 2005, lo que, de darse, pondría a la humanidad al borde del desastre climático. Se trata, desde luego, de una situación de alto peligro para nuestro país, que ya sufre de los rigores de cambio climático.
Mientras esto ocurre, el Ministerio de Economía y Finanzas, así como sus aliados de la Cámara de Comercio, siguen soñando irresponsablemente en una apacible recuperación económica.
Economista