El Sistema Penal Acusatorio
Así lucen las cosas en Panamá, en estos tiempos de novísimas interpretaciones acerca del procedimiento penal por implementarse definitiva y nacionalmente. Unos en pro y los menos en contra, sin embargo, todos realmente ignoran que no es el método lo que asegura la efectividad, sino la mente que tiene que aplicarlo, y si de esos bríos se trata, estamos a años luces de conquistar un sistema judicial acorde con las aspiraciones de los despreciados, los oprimidos y socavados. A estos les toca esperar porque, de lo contrario, las fuerzas retardatarias iniciarían la caza de cualquier resquicio de juridicidad que intentara arrebatarles su aparato de dominio y escarmiento.
La plutocracia induce un sistema para aherrojar a bajo costo y sin complicaciones a los obreros de las minucias delictivas. En ello ven la esperanza para liberarse de todo tipo de señalamientos por sus prácticas ilícitas. Al cabo del día, si tienes cien sentencias por hurtos menores y las pasas por la tele, el receptor de la información, creerá, que ahora sí hay justicia, y tal vez sea cierto, la cuestión será preguntarnos, ¿para quién?
"Difficile est tenere quae acceperis nisi exerceas", decía Gaius Caecilius Cilo, y tenía toda razón, es difícil retener lo que has aprendido a menos que debas practicarlo, en tanto la oligarquía conservadora se plazca en mostrar que las normas de esta codificación harán de nuestra principalística judicial un arte de honestidad, lamentaré despertarles de aquel sueño. Mientras los gestores del purgatorio sean santos inmaculados, nunca se logrará la equidad porque esos individuos tienen espejos con altoparlantes y mensajes bifurcados por los intereses económicos.
Solo ellos están seguros y harán lo indecible porque en los 3 años que faltan para las elecciones creamos que el reino de los justos se impuso y vivimos felices para siempre. Razón tenía Torrijos al decir que "bien pendejos eran los conductores de taxis si se dejaban quitar su machete" y con Uber-Motta quedaron macheteados. No teman, vienen cosas peores, pero como todas, envueltas en fraternidad cristiana. No es que la ley penal con jueces y fiscales inquisitivos será como volver atrás mil veces, según ellos, Dios hará el milagro y todos sabemos que igual que el papa, nuestro Creador se aleja de los blasfemos que colocan su nombre frente a sus haciendas.
Los núcleos de poder tendrán más cabezas de los menesterosos para lucir, pero en lo ritual nada cambiará. Sus magistrados de añil proseguirán actuando como Torquemada y nosotros asistiremos a los festivales burlescos que tanto les afanan. El sistema no cambiará sin que aquellos pretores de la desgracia social no sean relevados. Veremos.
Abogado