El sufrido IDAAN
El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) es seguramente la institución más importante del Estado panameño dentro del área de la salud pública.
Sin embargo, también es la que más problemas ha atravesado históricamente para realizar su trabajo desde su fundación en 1962.
Paradójicamente, Panamá todavía tiene la dicha de consumir una de las mejores aguas potables del mundo.
Esto, pese a la deuda de más de $120 millones que mantienen los usuarios, las pérdidas que producen las fugas de agua, calculadas en $100 mil diarios, y el abandono en que han sumido a esta institución los diferentes gobiernos.
Y no hay que olvidar el perjuicio que le ha causado, a través de los años, la injerencia de la política criolla y los malos manejos de sus magros recursos.
Desde sus inicios, el suministro de agua potable en el país ha sido accidentado. La construcción del Ferrocarril por el año 1850 y posteriormente la edificación del Canal de Panamá, atrajeron a mucha gente foránea a las ciudades terminales de Panamá y Colón.
Esto dio inicio a una larga historia que pasó por la inauguración del primer acueducto en el país en el año 1905 y la entrega de la red de distribución y bombeo por parte de Estados Unidos en las ciudades de Panamá y Colombia en el año 1942.
A los problemas estructurales y de funcionamiento que enfrenta el IDAAN, se une ahora un paro de los trabajadores, en reclamo de aumento salarial y mejores condiciones de trabajo.
El paro ha causado perjuicios a algunos de los servicios que presta la institución, tales como el cobro de la tarifa y las reparaciones mayores y de emergencia.
Los trabajadores tienen todo su derecho de exigir mejores ingresos y calidad de vida, pero golpear más con un paro a una institución tan sufrida, como es el IDAAN, no tiene sentido.
Las autoridades tienen que atacar este problema y ponerle fin cuanto antes. Una institución tan importante y tan noble no merece seguir siendo castigada.
