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El tapón de Darién

Por: Redacción 09/08/2014

El rechazo de la ruptura al tapón de Darién constituye una política de Estado que se ha respetado siempre por anteriores gobiernos. Se enhebran factores ecológicos, estrategias de seguridad, defensa de la cohesión geopolítica de las comarcas indígenas de la zona, penetración de guerrilleros, narcotraficantes y extranjeros ilegales, filtración de plagas zoosanitarias, forman parte de los argumentos científicos estructurados por la República de Panamá para mantener el statu quo de Darién.

Sin embargo, pasando por alto la posición histórica de la República de Panamá sobre este importante asunto estratégico, sin consultar a los grupos ambientalistas, el gobierno panameñista ha decidido destruir la intangibilidad ecológica de Darién so pretexto de facilitar la interconexión eléctrica con Colombia. Se alega que las instalaciones de las torres de la conexión en territorio de Darién no producirán afectaciones ambientales.

El gobierno ha dado instrucciones a los estamentos de seguridad para vigilar la frontera, dando como un hecho el destaponamiento de Darién. Pero no ha dado a conocer a la opinión pública los estudios de impacto ambiental que puedan validar su apertura. Diversos voceros de organizaciones ambientalistas panameñas se oponen a esta decisión. Rita Spadafora, de Ancon, manifiesta que la apertura del tapón traería consigo problemas de migración, tráficos y enfermedades del Sur.

Olmedo Carrasquilla, de Voces Ecológicas, alerta que se genera un impacto ecológico al ecosistema más rico del sistema con la instalación de megaestructuras que conllevan contaminación, cambios del paisaje y agresión a la biodiversidad. El abogado ambientalista Harley Mitchell, exfuncionario de la Anam, va más lejos en su punto de vista, al afirmar que la interconexión fragmentará el hábitat de las comarcas indígenas.

Colombia aboga por la apertura del tapón de Darién, desde tiempo atrás, porque tiene un proyecto para viabilizar el flujo comercial con el transporte terrestre de mercadería fabricada en el país y competir con la exportación de productos provenientes de China, Corea del Sur y Japón a través de la Zona Libre de Colón.

¿En la agenda de la reunión de Santos y Varela, figuró el tema del tapón de Darién? ¿Por qué no aclara el gobierno si en la agenda hubo acuerdos sobre el tapón de Darién? ¿Se condicionó la venta de energía eléctrica colombiana a la aprobación panameña de su apertura?

El gobierno debe informar acerca de un tema que demanda total transparencia por su controvertida gravitación ecológica, migratoria, zoosanitaria. Un debate abierto con la participación, sobre todo, de las comarcas indígenas presuntamente afectadas. Ya tenemos serios problemas en la frontera generados por subversivos coligados con el crimen organizado y por los ilegales que entran por trochas selváticas. Los ganaderos se oponen al contagio de la fiebre aftosa al hato panameño.

En el discurso de la toma de mando, el presidente Juan Carlos Varela manifestó que en su gobierno nadie puede estar por encima de la ley. Esta declaración ante la nación no debe ser solo un enunciado oratorio. La Constitución señala que “es deber fundamental del Estado garantizar que la población viva en un ambiente sano y libre de contaminación, en donde el aire, el agua y los alimentos satisfagan los requerimientos del desarrollo adecuado de la vida humana”.

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Viernes 7 de agosto de 2026