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El tema de la paz e intransigencia

Por: Redacción 30/03/2014

Desde mi atalaya de observador, analista y sentido de pertenencia de esa gran patria que es Latinoamérica, aspiramos a que en Venezuela reine la paz, la institucionalidad y la cultura democrática, si la realidad viene dando cuenta de que los protagonistas tienden a exacerbar el conflicto.

La confrontación ha llegado al extremo de que las acusaciones están cargadas de elementos ideologizantes. Sectores de oposición señalan que en Venezuela mandan los hermanos Castro, Raúl y Fidel, mientras que el presidente Nicolás Maduro acusa a la oposición de fascista al servicio del imperio estadounidense.

MADURO EVIDENCIA NO HABER APRENDIDO DE SU MENTOR QUE ESTAS BATALLAS SE GANAN CON LAS MASAS.

En este contexto observo que la oposición y sus aliados cometen un error cuando acusan a 29 Gobiernos de países que integran la OEA de estar coaptados por Maduro y el petróleo de Venezuela. Esa posición la aisla.

La oposición no entiende que Latinoamérica hoy es más independiente y contestataria. No es cierto que este organismo está apoyando a Maduro, sino que evita ser objeto de manipulación para favorecer a la oposición y por ello apela a que los venezolanos encuentren una buena pista de aterrizaje.

Las contradicciones y el grado de radicalización de la violencia seguirán subiendo mientras el plato de la discordia sea el control del poder del Estado y que la oposición se presente como insurreccional.

SIGO PENSANDO QUE SON LOS VENEZOLANOS QUIENES TIENEN QUE ENCONTRAR UNA SALIDA AL IMPASSE SOBRE LA BASE DE UN ACUERDO QUE TENGA COMO EJE LA PAZ, RESPETO A LAS LIBERTADES Y LA INSTITUCIONALIDAD.

Estoy de acuerdo con que la lucha por derechos y libertades es propia de la naturaleza humana y eso hay que respetarlo, pero de eso al denominado golpe blando, hay que tener cuidado.

La información que tengo de la capacidad de movilización de masas de la oposición es menor que cuando se movilizaba contra el difunto presidente Chávez.

Ahora bien, reitero que la oposición juega a debilitar desde adentro del propio Estado a los leales o que juraron lealtad a la institucionalidad y la democracia. La destitución de tres comandantes de la Fuerza Aérea y de autoridades son elementos que parecieran indicar que algo de éxito pueda estar teniendo la acción callejera y de masas. En este escenario, Maduro evidencia no haber aprendido de su mentor que estas batallas se ganan con las masas. Se le olvidó que fueron estas las que sacaron a Chávez de la prisión en un cuartel militar y lo volvieron a instalar en el poder. Pareciera que Maduro juega más a la fuerza bruta y en ese sentido ha caído en la trampa de la oposición.

En particular, sigo pensando que son los venezolanos quienes tienen que encontrar una salida al impasse sobre la base de un acuerdo que tenga como eje, la paz, respeto a las libertades y la institucionalidad.

Exhorto a los compatriotas venezolanos a que no caigan en la manipulación para llevar aguas a molinos de intereses propios de espacios de influencias geopolíticas.

Para cerrar, desafortunadamente los temas de política suelen levantar mucha pasión, y eso no es malo.

Aclaro que en los análisis que he venido realizando sobre la crisis en Venezuela he procurado la mayor objetividad y de allí seguro estoy de que no resulta fácil por las razones arriba señaladas evitar interpretaciones favorables en una dirección u otra.

Pero bueno, ese es el precio que se paga cuando se trata de hacer análisis científicos usando las herramientas y métodos propios de la ciencia política. El tema de la crisis política ha sido objeto recurrente de análisis en nuestra región y el mundo.

Conceptos como hegemonía, correlación de fuerzas, guerra de posiciones, pérdida de legitimidad, democracia real, democracia formal, dominación por consenso, por persuasión y alineamiento de las fuerzas sociales y sus intereses son algunas de las herramientas teóricas de las cuales me valgo para analizar lo que está ocurriendo en el hermano país.

Que Dios bendiga a los hermanos de Venezuela. Diálogo y más diálogo, única manera de llegar a buen puerto.

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Viernes 7 de agosto de 2026