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El tinglado de la farsa


Desde hace unos meses asisto a la Tertulia de los domingos de Radio Chiriquí. Y en una de ellas hablé de un artículo que había publicado, hace casi diez años, refiriéndome a otro que había leído del escritor argentino Carlos Galindo sobre la tragedia del boxeo.

Carlos Galindo habló sobre el origen del boxeo en Inglaterra, cuando jóvenes distinguidos de ese país dirimían sus diferencias calzándose los guantes; y que el Marqués de Queensberry, fue el primero que estableció las reglas que debían observar los boxeadores. Pero que ese deporte fue tomando rumbos diferentes, hasta desembocar en lo que es hoy: un lamentable y trágico escenario que perdió la calidad que le dieron sus fundadores.

Galindo hace historia de aquellos pobres hombres que terminaron su carrera pugilística en los sanatorios para enfermos mentales, en las cárceles, en la ruina y en la muerte. Leamos a Galindo: “Quienes ahora practican el boxeo ya no son estudiantes de buenas familias, sino hijos de la miseria. Pobres cautivos de un deporte que eleva a los cielos a quienes apenas saben leer y escribir para después despeñarlos hacia el abismo. La efímera ascensión suele venir acompañada de una estrepitosa caída al infierno. Mafia, drogas, chorros de dinero, chulos, Las Vegas, hoteles de lujo, sórdidas pensiones, asesinatos… Y al final del camino, si aún quedan fuerzas para mantenerse en pie, la lengua estropajosa de alguien que se perdió la noción de la vida a fuerza de golpes en la cabeza y que apenas articula un diálogo con sentido”.

De ese ambiente salió Cassius Clay (Mohamed Alí), “ quien padece de un parkinson galopante que lo está convirtiendo en un vegetal tembloroso”. Galindo continúa “Sonny Liston, uno de sus rivales, murió de una sobredosis de droga en la habitación de un hotel. Oscar Ringo Bonavena cayó acribillado por unos pistoleros en la puerta de un sórdido local. Carlos Monzón acabó en la cárcel tras asesinar a su esposa, a la que arrojó por la ventana de su piso. Alfredo Evangelista también ingresó en prisión por tráfico de drogas. Perico Fernández terminó pidiendo limosna por las calles. Urtain se suicidó. Elvis Alvarez fue asesinado por unos sicarios que le dispararon a quemarropa. Se habló de un ajuste de cuentas de drogas”. Y también habla Galindo de las dos veces que el famoso promotor Don King fue acusado de asesinato; y de la cárcel que sufrió por uno de esos asesinatos.

Pero vamos a lo que pasó el último domingo en la Tertulia de Radio Chiriquí. Parece que un amigo del señor Daniel Alonso, distinguido periodista de Lo Mejor del Boxeo, le transmitió lo que yo había dicho sobre la tragedia del boxeo. Y entonces, el señor Alonso llamó a Radio Chiriquí para conversar conmigo sobre ese tema.

El señor Alonso, autor de la expresión: “El boxeo es el más noble y viril de los deportes”, expresó que ese deporte había dado muchas glorias a nuestro país, lo que nadie puede discutirle. Pero yo estaba interesado en el destino de esos mismos boxeadores que dieron tantas glorias a Panamá. Yo le pedí al señor Alonso que señalara, de entre los 100 posibles boxeadores que escalaron la fama internacional, tres que hubieran terminado su carrera pugilística ricos, sanos y felices. El señor Alonso se refirió al Ñato Marcel, y no dio más nombres. Yo no conozco al señor Marcel, pero creo que con su nombre no contestó el señor Alonso a mi pregunta.

Yo observé, que el único de quien tenía noticias que se había retirado, en su mejor momento, fue Gene Tunney, al derrotar al invencible Jack Dempsey, El señor Alonso dijo que conocía la historia de “la cuenta larga”. Pero yo no tuve oportunidad de decirle que el de “ la cuenta larga” fue el argentino Luis Angel Firpo, que sacó del tinglado a Dempsey; y la cuenta se hizo tan larga, que le permitió seguir el combate y noquear a Firpo.

En medio de la discusión que tenía con el señor Alonso, el cronista deportivo Abdiel Alexander Caballero, me hizo llegar las tres perlas siguientes. 1- El ex campeón mundial, Alexis Arguello, se suicidó. 2- El Inca Valero, asesinó a su esposa, y luego se suicidó en la cárcel. 3- El Huracán Mosquera, fue acusado de asesinar a su esposa.

El señor Alonso dirá que esto ocurre en todos los deportes. Pero me parece que en la historia del béisbol, del atletismo y de la hípica no se encuentran casos semejantes.

Una última recomendación, que por mi edad, puedo hacerle al joven amigo: No se ponga bravo cuando su maestro le enseña. Usted tiene muchos motivos para defender el boxeo; yo no.