El transfuguismo
Los partidos políticos han recuperado la potestad de revocar a los diputados la curul, si llegaran a transgredir las normas establecidas en sus estatutos sobre esa materia. La ley aprobada recientemente por la Asamblea Nacional ha motivado declaraciones de la oposición y de diversos sectores que es oportuno ventilar a la luz de los dispositivos constitucionales de Panamá.
También resultaría ilustrativo examinar y comparar la teoría y la praxis sobre la revocatoria de mandato que se aplica en otros países, para enfocar el debate desapasionadamente, sin conceptos a priori, pensando en términos que no representen solamente la reiteración monótona de una oposición mecánica y rutinaria.
La migración de diputados de oposición a Cambio Democrático y Molirena se interpreta como un simple canje de ventajas económicas para disponer de más inversión en los circuitos electorales, o, en otras circunstancias, como un acto de deslealtad ideológica.
En primer lugar, la disponibilidad de más recursos para obras públicas no garantiza la reelección automática, dado que en un proceso electoral democrático entran en juego otros factores de evaluación política, como su capacidad legislativa de presentar proyectos de ley que satisfagan los intereses populares.
En segundo lugar, la integridad ideológica es un asunto altamente discutible y hasta deleznable, habida cuenta que algunos diputados formaron parte de una coalición de partidos que antes apoyaron la movilidad de parlamentarios de un partido a otro, pero que, después de la ruptura de la alianza, repudian contradictoriamente lo anteriormente consensuado.
Como en Panamá no existe una marcada polarización ideológica de izquierda contra derecha, o de socialismo radical contra un neoliberalismo beligerante, puede sostenerse que existen más afinidades que divergencias programáticas en el sistema democrático.
La mayor parte de los migrantes argumentaron en su momento que renunciaban al partido de origen por la distancia política levantada por las cúpulas dirigenciales, que ejercen una hegemonía oligárquica nada democrática que convirtió a los diputados en meros entes pasivos de las decisiones adoptadas por los grupúsculos, sin siquiera conocimiento previo de las bases.
La ley de revocación ha sido aprobada y entrará en vigencia en el mes de julio de 2014. Si se hubiera puesto en vigencia al momento de su publicación en la Gaceta Oficial pudo desencadenar una especie de noche de los cuchillos largos. Los partidos de oposición se habrían precipitado a revocar el mandato en forma expedita a los diputados que pasaron a otras toldas partidarias, produciendo fisuras y vacíos en la representatividad parlamentaria de pronóstico reservado para la gobernabilidad legislativa.
En cualquier caso, la última palabra corresponde, primero, al resultado de las elecciones primarias; segundo, al veredicto libre de los electores. Nada puede estar asegurado en cuanto a elecciones legislativas prescindiendo de la voluntad de los electores. Lo sensato y prudente es revisar los estatutos de partidos y proceder con parsimonia, pensando que la curul parlamentaria refleja la trascendencia del Órgano Legislativo.