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El transporte que no merecemos más


Elkiriam Caballero salió en medio de la madrugada con su equipo de trabajo a realizar sus reportajes diarios para la televisión. Su día no inicio como el de muchos otros. El de ella comenzó en la piquera de buses de Pedregal, al noreste de la Ciudad de Panamá.

Luego de ver a personas que se habían levantado entre las 2:00 y 3:00 a.m. esperando un transporte que los llevara al centro de la ciudad, fue testigo de cómo estas mismas se golpeaban, empujaban y hasta insultaban por entrar a uno de estos vehículos, si así se les puede llamar.

Lo que reportó con su equipo al noticiero que se emitió al alba y a todos los ciudadanos, la sumó a la larga lista de periodistas que han denunciado la mala calidad del servicio de transporte. Pero la diferencia de esta ocasión fue la evolución para peor del tema. Hombres que en su mayoría eran jóvenes trabajadores de la construcción utilizaban la fuerza cuales bestias, para apartar a las mujeres que querían entrar a estas trampas de muerte. No había fila, no había respeto por la dignidad de las personas, no había autoridad.

En estos casos ni los conductores, ni los dirigentes de las piqueras, ni las autoridades hacen nada.

Minutos después, cual tragicomedia, aparecía el director de la Autoridad del Tránsito tratando de explicar lo inexplicable. ¿Cómo puede dormir conociendo esta situación y sabiendo que la máxima responsabilidad de su puesto es para con los ciudadanos y los mismos no encuentran en la autoridad una solución?

El problema ahora va más allá de cambiar las unidades vehiculares. Los involucrados en el tema del transporte urbano han creado en los ciudadanos el trauma de que no merecen ser tratados como seres humanos. Ya lo reflejaba la caricatura de un periódico en días pasados, cuando mostraba a un usuario abrazando a un bus y decía: “nadie me maltrata como tu mi diablo rojo”.

Ahora al juega vivo debemos agregar a la conducta de estos panameños, su falta de respeto por los más esenciales valores hacia sus congéneres. ¿Cómo se va a cambiar este comportamiento?

Hay un grupo de jóvenes en nuestro país que han entrado al campo laboral sin terminar sus estudios al menos secundarios, lo que es una bomba de tiempo, ya que requerirán tarde o temprano de su intelecto, y para entonces, no tendrán nada que ofrecer a nuestra sociedad y se convertirán en dependientes de los subsidios existentes o peor aún, caerán en actividades delictivas con los consabidos resultados. Pasemos del pésimo sistema actual a la cultura ciudadana pronto.