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El trasnochado TPC Panamá-EE.UU.


Muchos, quiero decir, algunos empresarios, se han quedado como novia de pueblo, vestidos y alborotados, con lo del trasnochado y maltratado Tratado de Promoción Comercial con los EE.UU., que viene dando tropezones y tumbos desde hace casi una década de negociaciones y varios millones de dólares gastados en inútiles cabilderos nacionales y extranjeros.

Me parece que he escrito más de una docena de artículos de opinión sobre este tema desde el 2003, cuando la USTR de los EE..UU. notificó al Congreso la intención del gobierno de negociar un TLC con Panamá. Siempre he sostenido dos conceptos al respecto. 1) El TLC o TPC, no beneficia a los EE.UU. ni al pueblo panameño, solo a un reducido numero de empresarios importadores. Y 2) Las posibilidades que el Congreso de los EE.UU. apruebe este mamotreto son remotas, por razones políticas.

Hace apenas unos días, se daba como un hecho la aprobación en el Congreso de los Tratados Comerciales con Corea, Colombia y Panamá, en un solo paquete. Esta información suministrada por los cabilderos, resultó optimista. Pero después al parecer algunos senadores sospecharon de algo raro en esto, y decidieron tratarlos por separado.

Ahora nos informamos que por motivos de procedimiento, el Congreso de los EE.UU. no podría poner en discusión estos tratados hasta octubre. Con el escandaloso fracaso del NAFTA y otros tratados comerciales, y la oposición de las principales organizaciones sindicales (AFL-CIO), se augura un oscuro porvenir al TPC.

Es curioso que el Gobierno de los EE.UU. defiende el TPC con Panamá de una manera bastante curiosa: “La economía panameña por ser pequeña y de servicios, no causara una fuga de empleos en los EE.UU.”. A esto los opositores dicen: “Por esto mismo, el acceso al minúsculo mercado panameño no generara empleos en los EE.UU. … y si no genera empleos no beneficia a los EE.UU., mientras que si conlleva riesgos y costos. Estos son que el TPC impedirá el fortalecimiento futuro de las Leyes Ambientales y Laborales en Panamá, y que el estatus de Panamá como refugio tributario seguirá permitiendo que los narcotraficantes y evasores de impuestos “inviertan” dinero en nuestro país”.

En paso del TPC por el Congreso, si es que se da, llevará consigo serias modificaciones al documento, incluyendo al Tratado Fiscal firmado hace poco entre los dos países. Considerado; como “Un instrumento obsoleto y “sin dientes” que permite que Panamá rehúse a dar información que viole las “políticas públicas” del país, lo que es una falta “enorme”, (Todd Tucker. Public Citizen). Se presiona al Congreso para que no ratifique el TPC con Panamá hasta que se satisfaga la “inquietud bipartidista en torno al secreto financiero en Panamá”.

Ingeniero.