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El trastorno por déficit de atención con hiperactividad


Jesús A. López Aguilar (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un conjunto de síntomas de tipo conductual. Es un trastorno muy común que, según estimaciones estadísticas, podría afectar de un 5% a un 10% de la población infanto-juvenil, destacándose que es unas 3 veces más frecuente en varones. En los Estados Unidos llega a ocupar entre el 20% y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil y otros servicios de Salud Mental.

Fundamentalmente, es un trastorno del comportamiento que se caracteriza por distracción moderada a grave, periodos de atención muy breves, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Tiene una respuesta muy alta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica, o sea, que a veces no se presenta solo, sino que aparecen otros trastornos. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales(DSM-IV): “Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)”. A medida que se estudiaba mejor, se fue reconociendo su cronicidad, ya que persiste y se manifiesta hasta después de la adolescencia, y ello dado, es muy difícil poder transformar conductas que ya están arraigadas si antes no hubo pautas correctoras. Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 60% y el 75% de los niños con TDAH continúa presentando los síntomas hasta su adultez.

Entre los rasgos principales del TDAH están: la dificultad para mantener concentración (déficit de atención), sobre todo en situaciones poco estimulantes, y también la falta de inhibición o control sobre los impulsos, frecuentemente asociadas con inquietud motora (hiperactividad-impulsividad). Estos dos conjuntos de signos pueden aparecer por separado o combinados. En ese sentido, se reconocen tres subtipos de TDAH: con predominio de déficit de atención; con predominio de conducta impulsiva e hiperactividad; tipo combinado, donde los dos trastornos anteriores se dan a la vez.

El TDAH no es un problema de aprendizaje, aunque en muchos casos se combinen con desórdenes de ese tipo. Son los síntomas atencionales los que están más relacionados con los trastornos del aprendizaje. Un bajo rendimiento escolar no es condición necesaria ni suficiente para establecer el diagnóstico; no obstante, la importancia de estos trastornos radica en que suelen motivar la consulta y habilitar un diagnóstico temprano en aquellos casos en que se cumplen los criterios.

Con respecto a los síntomas de hiperactividad motora, pueden o no estar presentes, pero en caso de estarlo, son fácilmente detectados por el entorno del niño y favorecen la exploración clínica del problema.

Se avala el uso del tratamiento psicológico de los problemas conductuales asociados junto al uso de algunos psicofármacos, con lo que se busca reducir las conductas impulsivas del niño en diferentes ambientes mediante terapias cognitivo-conductuales. Igualmente puede ser aconsejable una intervención psicopedagógica sobre los problemas de aprendizaje que suelen padecer gran número de personas con TDAH. Actualmente, se efectúan trabajos con terapias de desarrollo positivo en los niños, que intentan reforzar los aspectos potenciales de los jóvenes mediante deporte y dinámicas de grupo. De esta forma se pueden explorar aspectos como la autoestima y las habilidades sociales.

Consejos para padres:

1. Aprenda más acerca de los niños y niñas con TDAH, así podrá ayudarse mejor a sí mismo y su niño.

2. Exprésele cuando haga bien sus deberes. Háblele sobre sus habilidades, talentos.

Sea claro, consistente y positivo. Establezca reglas claras. Dígale lo que debe hacer, no solamente lo que no debe hacer.

3. Haga un programa de recompensa para las buenas conductas cuando muestren las conductas deseables.

4. Aprenda estrategias para manejar la conducta del niño. Estas incluyen técnicas como: tener programa de recompensa, ignorar conductas, consecuencias de las conductas y tiempo de descanso (time-out).

5. Ponga atención a la salud mental de ambos. Sea abierto al asesoramiento. Esto podría ayudarle con los desafíos de criar un niño con TDAH. Podría ayudarle a tratar con la frustración, sentirse mejor acerca de sí mismo y aprender más habilidades sociales.

6. Hable con otros padres cuyos niños tienen TDAH. Así pueden compartir consejos prácticos y apoyo emocional.

7. Manténgase en contacto con el maestro de su niño.

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Viernes 14 de agosto de 2026