El turismo entra por la boca…
La ciudad de Panamá se ha convertido en una metrópoli con increíble riqueza culinaria. Ya sea entre o en fin de semana, las opciones son múltiples; por mencionar algunas, tenemos cocina panameña, peruana, venezolana, alemana, mexicana, china y algunas más, incluyendo la última tendencia de la cocina fusión, la cual se ha posicionado entre las preferidas en la sociedad panameña.
En estos nuevos establecimientos no solo podemos admirar una inversión importante en la decoración, mobiliario y ambiente de los restaurantes, sino también una creatividad por parte de los expertos en las artes culinarias, los cuales ponen en cada plato inspiraciones dignas de manjares que transportan y enriquecen la oferta turística de la ciudad.
Es mi deber compartirles que ciudad de David, en Chiriquí, no se queda atrás; por razones de trabajo, he podido constatar que el crecimiento de restaurantes en la ciudad va a ritmo vertiginoso, cada quince días que viajo degusto un nuevo sabor, desde cocina italiana, en la que cada uno de sus ingredientes han sido minuciosamente escogidos por su chef propietario, pastas y salsas frescas, berenjenas y risottos , entradas con exquisitas y jugosas albóndigas además de pimientos asados, un horno especial para panes y selección de vinos y licores que acompañan perfectamente su selección del menú; este rincón se llama Terra.
Una agradable sorpresa es el restaurante 100% mexicano; increíble, pero en David usted puede degustar chiles rellenos, carnitas, los tradicionales huaraches, gorditas de chicharrón, arroz rojo, sopa de tortilla como Dios manda, los clásicos chilaquiles verdes o rojos, tostadas de tinga o tacos de cochinita pibil y si le toca estar viernes o sábado, no puede perderse el inigualable pozole, un plato que los verdaderos amantes de la comida tradicional mexicana van a disfrutar, eso sí, prepárense a sudar al mejor sabor del picante mexicano, para mí es una excusa más para visitar Chiriquí.
Las cosas no terminan, debido a mi pasión por la cocina, tuve el placer de ser invitado a una degustación en la que 8 privilegiados pudimos paladear los sabores de un chef con gran riqueza internacional en el ramo de la gastronomía y que ha llegado a David a compartir un poco de sus más de 30 años de experiencia en la hotelería mundial. La experiencia religiosa comenzó con un carpaccio de salmón delicadamente presentado, tanto en temperatura como en porción, con ganas de no tocarlo debido al arte con el que se plasmó en el plato, el sabor te transporta y las papilas se alborotan, seguido de un salpicón de mariscos el cual explotaba en la lengua a medida que hacía contacto con cada bocado, jugoso, firme y con singulares tiritas de maíz que balanceaban el picantito que se escondía; el paladar estaba listo para continuar, la víctima siguiente, un ceviche de pargo, con la acidez del limón y la textura al dente digna de las mejores cevicherías de Sudamérica. Los platos seguían desfilando, el aroma se infiltraba desde la cocina poniendo a punto un manjar del mar, hizo entrada triunfal la bouillabaisse de mariscos, en la que mueren las palabras, cucharada tras cucharada, una era mejor que la otra, tiernos calamares, pulpo y otros pescados provocaban en cada uno de los comensales expresiones por demás sensacionales, fácilmente lo probaría en cada visita.
Una pausa acompañaría la entrada de una clásica de la cocina internacional, la ensalada Caesar, escoltada de camarones como fieles guardianes de este infalible platillo; el secreto… preparada en la mesa ante la vista de los comensales, un toque que solo en lugares especiales se puede dar. El chef disfrutaba de nuestras expresiones, comentarios y pequeñas sugerencias siempre con una sonrisa y como el mejor tutor hacia los alumnos que pacientemente escuchábamos la descripción de cada platillo. Esta pausa nos ayudó a tomar aire y prepararnos para los fuertes. El desfile comenzó: un rollo de pollo americano con culi de tomate rojo, más fresco, imposible, poco me faltó para tomar un pedazo de pan y humedecerlo con la salsa, simplemente espectacular; esta degustación no podría terminar sin un buen corte, un medallón finamente marcado en la parrilla acompañado con funghi porcini y salsa a base de porto, papas duquesa y vegetales al vapor finamente sazonados, creo que decir más está de sobra.
Aunque no lo crean, aún no termina esta aventura gastronómica, el toque dulce hizo su aparición: si bien el flan es tradicional, el ponerlo con sabor a café es simplemente escandaloso, me quedé con ganas de más.
El cierre fue una poesía: crepes de banana split con arequipe flameado con Cointreau. Ver la delicadeza con la que el chef vertía el licor encima de la crepa con un hilo de flama digna de la mejor decoración para este manjar de los amantes del buen comer, sin lugar a dudas fue una experiencia que superó todas mis expectativas, las porciones, temperaturas, texturas y colores en cada plato hablaban por sí solos del cuidado y dedicación de Carlo, el chef de Cuisine.
Estos fueron solo una muestra de la gran variedad de platillos internacionales y típicos que estarán para deleite del público a partir de finales del mes de enero de 2015 en un nuevo establecimiento hotelero que dará que hablar. De por sí, su nombre ya es reconocido a nivel mundial: Aranjuez es el nombre de este hotel que abrirá sus puertas próximamente en David, Chiriquí.
Sin lugar a dudas, el turismo entra por la boca… Buen provecho.