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El último soldado


Tuve la oportunidad de ver por SERTV “El último soldado”, documental sobre el enclave colonial de la Zona del Canal. He realizado cortometrajes cinematográficos formato 16mm, material educativo computarizado, (software), documentales educativos para televisión como el presentado en 1976 a jefes militares de 12 países acerca de los tratados del canal en misión diplomática presidida por el excanciller Juan A. Tack.

Considero interesante el documental y reconozco la iniciativa y esfuerzos realizados. Sin embargo, me llama la atención el hecho, no atribuible a los creadores, de que casi todos los que expresaron sus vivencias señalaron aspectos negativos de la presencia norteamericana en Panamá. Una dijo que los panameños teníamos miedo de entrar a la Zona. Un temor personal no es extensivo a todos los panameños. Yo la visitaba muchas veces sin miedo. El orden y disciplina exigidos allá los he aplicado siempre en todas partes. Solamente la señora Omaira Correa reconoció el saneamiento legado por los norteamericanos, que además de la eliminación de mosquitos, transmisores de fiebre amarilla, incluye la construcción del acueducto en 1908.

La lucha por el rescate de la soberanía y del Canal permanece a todas las generaciones de panameños. Por eso resulta incomprensible la omisión en el documental de personajes y sucesos históricos importantes como los siguientes:

Participación del Presidente Dr. Harmodio Arias Madrid, fundador de la Universidad de Panamá y del diario Panamá América, interesado en la revisión del Tratado de 1903, firmante de la Declaración Conjunta Arias-Roosevelt que manifiesta interés norteamericano de atender demandas económico-fiscales panameñas, firma del Tratado General de Amistad y Cooperación Arias-Roosevelt de 1936 que logra aumentar la anualidad del canal a B/ 430 mil balboas y se toman medidas para disminuir la competencia desleal de los comisariatos zoneítas en perjuicio del comercio panameño.

El documental tampoco menciona el Tratado Remón-Eisenhower de 1955 o el lema “ni millones ni limosnas, queremos justicia” usado por Remón en su lucha nacionalista. También estuvieron ausentes las valientes y patrióticas posturas del Presidente Roberto F. Chiari que ante los sangrientos y lamentables suceso del 9 de enero de 1964 tuvo el coraje de romper relaciones con el coloso del norte, y la vertical intervención de Miguel J. Moreno con su profundo y enérgico discurso del “yo acuso”, ante la OEA, que obligó al coloso a ceder en relación a la revisión del Tratado de 1903. Tampoco menciona la firme actuación del canciller Juan A. Tack que firmó con Kissinger el compromiso de un nuevo tratado. Finalmente deseo señalar que incluir la voz de la presidente Moscoso pronunciando su discurso histórico al recibir el canal, sin mostrar su imagen me pareció descortés y de poca altura.